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La emotiva bienvenida a la Selección Argentina: lluvia, frío y mucho amor para los subcampeones

La emotiva bienvenida a la Selección Argentina: lluvia, frío y mucho amor para los subcampeones

Miles de hinchas soportaron el mal clima para recibir a los futbolistas argentinos tras la final del Mundial. A pesar de la ausencia de Messi, el cariño fue desbordante.

La #Selección Argentina volvió a casa. No con la copa, pero sí con el corazón lleno de orgullo y el apoyo incondicional de su gente. Apenas pisaron suelo argentino, los jugadores se encontraron con una recepción que ni el frío ni la lluvia pudieron apagar. Miles de hinchas se dieron cita en las inmediaciones del aeropuerto de Ezeiza para saludar a los subcampeones del mundo, en una jornada que quedará grabada en la memoria de todos.

El avión AR 1721 de Aerolíneas Argentinas aterrizó a las 18.21 de un lunes invernal, con el cielo gris y una neblina espesa. Como si fuera un presagio, una veintena de drones dibujaron el escudo de la aerolínea y una pelota de fútbol en el aire, mientras los presentes coreaban 'Muchachos', la canción que se convirtió en himno tras el título de 2022.

La banda del cuerpo de granaderos esperaba en la pista, y una alfombra roja marcaba el camino hacia los micros.

Los primeros en bajar fueron el presidente Claudio Tapia, inconfundible con su saco blanco, el defensor Nicolás Otamendi y el entrenador Lionel Scaloni, quien no paraba de sonreír y saludar a la gente.

Detrás de ellos, el resto del plantel: Emiliano 'Dibu' Martínez bajó con sus hijos a upa, y luego aparecieron nombres como Alexis Mac Allister, Nicolás Tagliafico, Lisandro Martínez, Giovani Lo Celso, Leandro Paredes y otros.

En total, 15 futbolistas regresaron al país, aunque se extrañaron las ausencias de Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Julián Álvarez y otros tantos que no viajaron.

La gente, sin embargo, no se quejó: sabía que estos jugadores habían dejado todo en la cancha.

La sorpresa llegó cuando los jugadores decidieron pasarse al micro descapotable para estar más cerca de los hinchas

A las 19.07 comenzó la recorrida. Los micros, escoltados por 40 motos y varios patrulleros, salieron del aeropuerto por la autopista Richieri. La sorpresa llegó cuando los jugadores decidieron pasarse al micro descapotable para estar más cerca de los hinchas. La multitud, que se estima en unas 3000 personas, estalló de alegría. Muchos saltaron los guardarraíles y corrieron al costado del micro, sin importarles el barro ni la lluvia. Algunos afortunados lograron sacarse selfies con los futbolistas, como dos chicas que se fotografiaron con Lisandro Martínez y Lo Celso casi al final del camino.

El trayecto duró apenas 20 minutos, pero la emoción se sintió como una eternidad. En el cartel electrónico del micro se leía 'Gracias Selección Argentina por dejarlo todo por estos colores, siempre juntos', y las tres estrellas brillaban en la parte trasera.

Al llegar al predio de la AFA, los familiares esperaban a los jugadores, mientras los hinchas seguían cantando desde afuera, resistiendo el clima adverso.

La policía, con 5000 efectivos desplegados, pidió la desconcentración, pero el amor ya había quedado sellado.

Esta recepción recordó a la de 1990, cuando tras perder la final con Alemania en Italia, más de 70 mil personas se congregaron en la Casa Rosada para ver a Maradona y Caniggia.

Aquel día, el micro tardó más de cinco horas en llegar desde Ezeiza hasta el centro porteño. En cambio, en 2014, la recepción fue más fría: apenas 500 personas en el aeropuerto y los jugadores evitaron el Obelisco, pidiendo disculpas después por Twitter.

Esta vez, aunque el clima fue hostil, la gente demostró que el cariño no depende del resultado. La Selección Argentina, subcampeona del mundo, sigue siendo la dueña de los corazones argentinos.

Sin duda, fue una bienvenida a la altura de las circunstancias. Ni la lluvia ni el frío pudieron con la pasión de una hinchada que siempre está, en las buenas y en las malas. Y aunque la copa no se quedó en casa, la emoción de ver a los jugadores cantar y saludar desde el micro descapotable vale más que cualquier trofeo.

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