River Plate arranca la Sudamericana 2026 buscando volver a brillar en el continente tras una temporada para olvidar

River Plate arranca la Sudamericana 2026 buscando volver a brillar en el continente tras una temporada para olvidar

River Plate inicia su ruta en la Copa Sudamericana 2026 tras no clasificarse a la Libertadores, con Eduardo Coudet al mando y un estreno ante Blooming en Santa Cruz.

En el inicio de las copas internacionales de este año en Sudamérica, es inusual no ver a #River Plate en la Libertadores.

Tras once ediciones ininterrumpidas en el máximo torneo continental, el equipo de Núñez no logró clasificarse, algo que no ocurría desde hacía 12 años.

El golpe de realidad que recibió a finales de 2025 lo obligó a volver a la realidad y a aceptar que este curso la ruta continental pasaría por la Copa Sudamericana.

Y este miércoles iniciará su camino hacia la Gran Conquista enfrentándose a Blooming, en Santa Cruz de la Sierra, una ciudad que no se caracteriza por la altura y que, por tanto, podría favorecer el desarrollo del juego de River al menos en el inicio.

El objetivo está claro: hacer un gran papel para llegar a la final en Barranquilla el 21 de noviembre.

En 2014, River volvió a competir a nivel internacional tras cinco años de ausencia y, con la vuelta a Primera y el título local ya en el bolsillo, se abrió la puerta a lo que años después se convertiría en una auténtica leyenda.

Bajo la dirección de Marcelo Gallardo, aquel certamen terminó marcando un punto de inflexión: la Sudamericana de aquel año terminó convirtiéndose en el primer capítulo de una larga historia de éxitos que, con el paso del tiempo, terminó en una estatua de bronce para el Muñeco.

Aquella campaña se cerró con la victoria ante #Atlético Nacional de Medellín, con un 1-1 en Colombia y un 2-0 en Núñez, un doblete que enseñó a la hinchada que River estaba de vuelta y que había encontrado un camino para competir y ganar en el continente.

Ahora, más de una década después, River debe intentar repetir ese impulso, pero en la #Copa Sudamericana de 2026. El año pasado fue un anticipo de lo que vendría: un curso decepcionante en el que el club no logró la #Libertadores por ninguna vía, no sumó títulos locales y terminó fuera de los puestos que dan cupos para la competición continental.

Esta "colección de fracasos" llevó al final del ciclo de Gallardo, y, a poco más de un mes para el inicio de la Sudamericana, el equipo ha confiado en Eduardo Coudet para encarar la temporada y devolver al equipo al mapa de la competencia internacional.

Con la Sudamericana como primera gran prueba de 2026, River no quiere descuidar la planificación: la competición, que no disputaba desde 2015, obligará a compaginarla con la liga y la Copa Argentina.

Mientras que el segundo deberá afrontar un playoff frente a un tercero de la fase de grupos de la Libertadores

En cuanto a la fase de grupos, la estructura es clara: el primero de cada grupo avanza directo a octavos de final, mientras que el segundo deberá afrontar un playoff frente a un tercero de la fase de grupos de la Libertadores.

El estreno en Santa Cruz ante Blooming, equipo boliviano que no juega alzado por la altura, será una primera medida para calibrar sensaciones y ajustar lo que pide Coudet en este inicio de ciclo.

El técnico, que podría decidir entre realizar solo retoques mínimos (con Ian Subiabre con alguna molestia en el gemelo derecho) o hacer más cambios para dosificar a jugadores de cara al clásico del domingo frente a Racing, sabe que no puede ni debe descuidar la Sudamericana.

Más allá de la semana de mucha carga, la idea es que esta competición sirva de plataforma de despegue internacional, tal como ocurrió en 2014, cuando River dio un primer paso firme hacia lo que años después sería su sello en el continente.

La realidad actual contrasta con la experiencia histórica: Boca, que en 2024 quedó fuera en octavos de final y se quedó sin competencia internacional el año siguiente tras la derrota ante Alianza Lima, recuerda que en el #fútbol sudamericano las rachas cambian rápido y que el camino hacia la gloria continental exige constancia, ambición y capacidad de adaptarse a cada formato.

River, por su parte, quiere convertir la Sudamericana en esa vía de despegue que, en 2014, convirtió al club en protagonista de la historia reciente del fútbol argentino y, ya de paso, en un recordatorio para sus rivales de que la grandeza no se negocia.

En definitiva, el objetivo está claro: volver a escribir una página de éxito continental que vuelva a activar la pasión de la hinchada y el respeto de la parroquia rival.

Compartir: