Seattle Seahawks y #New England Patriots se enfrentarán en la 60.ª edición del Super Bowl, el partido más importante de la temporada de la NFL, y el que decidirá al campeón del certamen. El encuentro se disputará en el Levi's Stadium, en Santa Clara, y podrá verse en ESPN2 y en la plataforma Disney+. La final suele generar un efecto combinado de fiesta deportiva y espectáculo global, con una cobertura que trasciende las fronteras de Estados Unidos.
Los Patriots llegan a este encuentro como uno de los grandes protagonistas de la era moderna de la liga: son el equipo que más veces participó en el #Super Bowl (11) y, con seis títulos, comparte el techo histórico con los Steelers.
En la temporada regular terminaron primeros en la División Este de la AFC, con un récord de 14 victorias y 3 derrotas. En los play-offs superaron a Los Angeles Chargers (16-3) en la ronda de comodines, luego a los Houston Texans (28-16) en la serie divisional y, finalmente, a Denver Broncos (10-7) en la final de conferencia.
El entrenador Mike Vrabel fue reconocido como Entrenador del Año en la premiación #NFL Honors, un indicio claro de la buena coyuntura que rodea al equipo tras un periodo de reconstrucción posterior a la era de Tom Brady.
Por su lado, los Seahawks fueron el mejor equipo de la Conferencia Nacional, con una marca de 14 triunfos y 3 derrotas, lo que les permitió avanzar sin necesidad de disputar una ronda de comodines.
En la serie divisional vencieron a San Francisco 49ers por 41-6 y en la final de conferencia derrotaron a Los Angeles Rams por 31-27. Para Seattle, este será su cuarto Super Bowl y buscan su segundo título tras el triunfo de la campaña 2014, cuando derrotaron a los Denver Broncos 43-8 en el MetLife Stadium de East Rutherford.
Un año después, cayeron ante New England en una derrota que quedó grabada en la memoria de la afición por una última jugada que no encontró el touchdown a una yardada del final, con 26 segundos por jugar.
Desde aquel tropiezo, los Seahawks no habían vuelto a disputar el partido definitivo hasta esta edición, con la intención de revertir aquella historia once años después.
El aspecto económico del Super Bowl sigue marcando presencia
Más allá del juego en sí, el aspecto económico del Super Bowl sigue marcando presencia. En el mercado, las entradas más baratas para la final se movían en rangos cercanos a varios miles de dólares, mientras que las más caras podían oscilar entre 20.000 y 30.000 USD; traducido a euros, equivaldrían aproximadamente a entre 18.400 y 27.600 EUR. En cuanto a la inversión televisiva, el coste de un anuncio de 30 segundos rondaba los 8 millones de dólares, cifra que en euros se situaría alrededor de 7,36 millones.
En algunos casos, los espacios publicitarios se vendían por valores que superaban los 10 millones de USD, es decir, cerca de 9,2 millones de EUR. El año anterior, la final entre Philadelphia Eagles y Kansas City Chiefs fue la más vista de la historia, con una audiencia de aproximadamente 127,7 millones de televidentes en Estados Unidos.
El encuentro también tiene un componente cultural significativo. Bad Bunny protagonizará el espectáculo de medio tiempo, una elección que ha generado debates y ha sido vista como un reflejo de la creciente diversidad cultural en la NFL.
El show busca, además, ampliar la conexión de la liga con audiencias hispanohablantes y con comunidades diversas de Estados Unidos y otros países.
En un contexto más amplio, la NFL ha llevado su temporada a distintos rincones del mundo: Londres, Madrid, Dublín, Berlín y São Paulo, con planes para futuras ediciones que expanden el alcance de la liga más allá de su base tradicional en Estados Unidos.
Para esta edición, la cita en Santa Clara añade un capítulo más a una historia que no solo se decide en el césped, sino también en pantallas, vitrinas y conversaciones que trascienden el deporte para convertirse en una experiencia global.