Florencia Alfaro Moreno: de periodista deportiva a entrenadora, con mucha historia detrás y una mirada clara al futuro
Deporte Fútbol 02 June, 2026

Florencia Alfaro Moreno: de periodista deportiva a entrenadora, con mucha historia detrás y una mirada clara al futuro

Perfil de Florencia Alfaro Moreno, hija de un legendario futbolista, que ha forjado su camino entre micrófonos y banquillos. Periodismo deportivo en Argentina, carreras en Ecuador y el regreso a TNT Sports, con el reto de equilibrar apellido, género y talento.

La historia de Florencia Alfaro Moreno es, ante todo, la de alguien que hizo su camino sin salir a empujones a través de un apellido famoso, aunque ese apellido —el de su padre, Carlos Alfaro Moreno, una figura destacada tanto en #Argentina como en Ecuador— siga apareciendo en cada conversación.

Florencia nació para estar a la sombra de un balón, pero decidió caminar a su propio ritmo: estudiar periodismo deportivo en Argentina y, apenas terminar la formación, embarcarse hacia #Ecuador para trabajar en televisión y seguir aprendiendo con la experiencia en campo.

No tardó demasiado en descubrir que entender el juego desde dentro trae ventajas, pero también exige leer códigos que no siempre están escritos para quien no ha pateado una pelota profesionalmente.

En 2017, cuando se graduó, Florencia ya sabía que el periodismo deportivo no era solo contar resultados: era comprender las dinámicas del juego, las reglas no escritas y, sobre todo, el lenguaje visual y narrativo que mantiene a la afición pegada a la pantalla.

Sus primeros años en Ecuador estuvieron acompañados de formación continua, a distancia, y de una curiosidad creciente por la dirección técnica. Hace poco más de un año, obtuvo el título de entrenadora de #fútbol profesional, un logro que combina su experiencia en radios y cámaras con la metodología de quien quiere entender el fútbol desde la banquilla tanto como desde la grada.

A su regreso a Buenos Aires para incorporarse a TNT Sports, Florencia se encontró con una realidad que a veces parece obstinadamente repetida en el mundo del deporte: el apellido abre puertas, pero también abre prejuicios.

"Es inevitable que piensen que mi presencia está mediada por mi apellido", reconoce, con la certeza de que el reconocimiento debe ganarse a golpe de profesionalismo y saber hacer.

En su mirada, esa necesidad de demostrar capacidades está entrelazada con la formación constante. Aunque su objetivo principal es la profesión periodística, no descarta dedicar parte de su vida al banquillo. "Mi sueño de dirigir surgió de esa necesidad de entender el juego desde otra perspectiva; quizá en el futuro pueda ser, aunque ahora mi rumbo está en los medios", comenta con la sobriedad de quien ha vivido varias geografías para aprender.

La vida de Florencia está marcada por una doble experiencia: la del periodista en el frente de cobertura y la de la aficionada que aprende observando a su padre.

En Ecuador, acompañó a su padre —quien llegó a ser presidente de Barcelona SC— y, mientras él se retiraba, cambió el foco hacia el periodismo.

Años de viaje, de entrevistas y de coberturas conjuntas de Copas Libertadores forjaron una complicidad profesional que, a ojos de muchos, podría haber parecido una herencia injusta.

Pero Florencia arrancó su propia trayectoria, con entrevistas, análisis y presencia constante en las transmisiones, sin renunciar a la curiosidad de entender cada decisión táctica, cada jugada, cada contexto de una competencia.

La #Copa América 2024 marcó un hito en su carrera: cubrir un torneo de élite, en un año histórico para Argentina, y hacerlo desde la perspectiva de quien conoce el fútbol desde el banquillo y desde la cabina.

En Miami, la final entre Argentina y Colombia dejó imágenes inolvidables: las demoras por fallos de seguridad, la emoción de Messi y el vértigo de una final que pocos olvidarán.

Ese momento fue una mezcla de aprendizaje y orgullo: estar cerca de estrellas y vivir el pulso del fútbol internacional es

Para Florencia, ese momento fue una mezcla de aprendizaje y orgullo: estar cerca de estrellas y vivir el pulso del fútbol internacional es, por encima de todo, una experiencia formativa para quien sueña con seguir haciendo periodismo de alto nivel.

Tras ocho años en Ecuador, una propuesta de #TNT Sports la trajo de vuelta a Argentina. Regresar no fue solo un cambio de país, sino de formato: en Argentina, el torneo es mayor en número de equipos y, por tanto, exige una logística distinta, un ritmo diferente y un equipo humano más amplio.

"Es otro torneo, con un formato distinto; la energía de la cancha, la diversidad de estilos y la presión de cada partido cambian la dinámica de la cobertura", explica.

La pasarela entre cámaras, campo de juego y comentaristas se convirtió en un territorio de aprendizaje continuo, donde Florencia siente que cada experiencia suma herramientas para estar mejor al aire.

Y es que, a pesar de la irrupción cada vez mayor de voces femeninas en las transmisiones, la realidad sigue mostrando ciertos límites. Ella lo reconoce sin rodeos: el mundo del fútbol, como muchos otros, ha sido machista; la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad no es aún la norma, y la mirada de algunos sigue recortando las posibilidades.

Pero también observa un cambio real: cada vez hay más mujeres en programs deportivos y, sobre todo, en cargos que antes parecían vedados. "Hoy verás en un programa deportivo a una o varias figuras femeninas donde antes solo había hombres; eso es un paso adelante y se celebra", sostiene.

La valentía de Florencia no se agota en la pantalla: su decisión de formarse como directora técnica en la escuela Maradona Menotti, con docentes y leyendas del fútbol argentino, es una declaración de intenciones.

En Europa, un ejemplo claro de lo que ella estima como progreso es Marie-Louise Eta, la primera mujer en dirigir un equipo masculino en la Bundesliga con Unión Berlín.

Esa referencia le parece revolucionaria y una muestra de que el deporte está evolucionando hacia un modelo más inclusivo, donde las capacidades están por encima del género.

En lo personal, Florencia mantiene su foco en el periodismo, pero su título de DT le abrió la puerta a nuevas conversaciones y ha inspirado a otras jóvenes a buscar herramientas que les permitan competir en igualdad de condiciones.

Ya sea contando historias en televisión, radio o streaming, o imaginando un día dirigir un partido, su mensaje es claro: la formación continua es la mejor aliada para avanzar.

No se trata de esperar, sino de construir escalón por escalón. Y cuando piensa en el futuro, sueña con una Champions o una final de la Selección, con Scaloni como líder de un equipo humano que comprende que el fútbol es más que tácticas: es emoción, liderazgo y empatía.

Florencia Alfaro Moreno no pretende borrar su apellido; quiere que su apellido se reconozca por la suma de su trabajo, su aprendizaje y su capacidad para abrir camino a quienes vendrán detrás.

Porque, al final, el fútbol también es historia que se escribe con gente que quiere entenderlo desde dentro y contarlo con honestidad.

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