Boca se deshilacha y podría cerrar un ciclo: caída ante la Católica confirma el quiebre en la Libertadores
Crónica detallada en lenguaje llano sobre la derrota de Boca ante Universidad Católica, el posible fin del ciclo de Úbeda y Paredes y el golpe a la mística del club.
El Boca de #Claudio Úbeda y #Leandro Paredes dejó ver, en la práctica, que la mística que lo sostuvo en otros tiempos parece haber desaparecido.
No hay un instante único que explique el quiebre; entre Belo Horizonte, Guayaquil y el propio estadio, la sensación fue la misma: el Boca histórico parece haber perdido la mística que lo hizo famoso.
En casa, ante la #Universidad Católica de Chile, el equipo no hizo valer su condición y cayó 1-0 con un derechazo de Clemente Montes que encontró el hueco entre la defensa y el arco de Brey.
Un golazo, sí, pero también una señal de lo que venía.
Con la etiqueta de favorito, Boca debía ganar para sellar la clasificación a octavos, pero el partido dejó claras varias caras: el equipo no logró generar juego claro y Católica, que ya estaba clasificada, apenas recibió esfuerzos y terminó celebrando en la Bombonera.
El resultado dejó a Boca con una tarea pendiente y una pregunta incómoda: ¿merecía avanzar?.
Lo que vino después ayudó a entender el contexto. Tras victorias que habían alimentado la ilusión en Chile y en Buenos Aires, el rendimiento se deshilachó: una derrota frente a Huracán en los playoffs del Apertura golpeó duro y, poco después, un empate ante Cruzeiro cerró un semestre que empezó prometedor y terminó con una sensación de haber perdido el rumbo.
Paredes, pieza clave, mostró signos de desgaste físico: en la entrada en calor se tocó el muslo derecho, pidió que lo cambiaran y, al inicio, dejó la sensación de que no estaba al cien por ciento.
En la segunda mitad terminó jugando de último hombre, como tratando de sostener un equilibrio que no había logrado sostener.
En la defensa de Boca también hubo sombras: la ausencia de respuestas claras desde el inicio del encuentro dejó a la vista un equipo que no logró exigir al portero Vicente Bernedo de Católica, quien se mostró sólido ante los intentos de remate.
Si a eso le sumamos las lesiones y molestias de varios titulares —Marchesín, Bareiro, Merentiel, Ascacibar suspendido— y la incapacidad de Velasco, Delgado y Milton Giménez para sostener las acciones ofensivas, el cuadro argentino se quedó sin ideas en momentos decisivos.
Incluso Zeballos, que para muchos ya esperaba un destino lejano en el Napoli, mostró un rendimiento que no alcanza para justificar su estatus estelar.
Y aun así, las preguntas no quedan solo en el césped: ¿es este el cierre de un ciclo para el Sifón, el ayudante de campo que heredó el equipo de Russo y que no logró sostener la intensidad? El propio Úbeda podría ver confirmado el fin de su etapa, y la sensación entre los hinchas es la de un equipo que debe reconstruirse para volver a competir al nivel de sus historias.
Boca encara la Copa Sudamericana con la obligación de superar a O'Higgins para seguir con vida, definiendo en Chile y buscando una salvación que permita levantar la cabeza.
Es que el calendario reserva una segunda mitad del año con una oportunidad para resarcirse: la Sudamericana ofrece un camino distinto y quizá menos exigente que la Libertadores
El consuelo, si es que cabe, es que el calendario reserva una segunda mitad del año con una oportunidad para resarcirse: la Sudamericana ofrece un camino distinto y quizá menos exigente que la Libertadores, pero no renuncia a su capacidad para marcar a fuego la memoria de una afición que exige resultados.
En resumen, la historia de Boca grita que se necesita un giro para recuperar la identidad y volver a ser ese equipo que asusta en la Bombonera. En este momento, lo claro es que el ciclo de Úbeda y las dudas sobre Paredes no son solo una derrota, sino una señal de que el club debe reconducirse para volver a competir con la garra de su pasado.