Franco Colapinto y la nueva era del entrenamiento de alto rendimiento en la Fórmula 1
Análisis de cómo el automovilismo evolucionó hacia la profesionalización física y nutricional, con el caso de Franco Colapinto, y una mirada histórica a la preparación de pilotos de élite, junto con estimaciones de costos en euros.
El automovilismo actual ha dejado atrás esa etapa en la que la adrenalina y la diversión convivían con una cultura física poco exigente.
En la #Fórmula 1 de hoy, cada curva, cada frenada y cada giro requieren no solo habilidad al volante, sino un esfuerzo físico planificado, controles médicos constantes y una nutrición pensada para sostener la concentración durante sesiones que pueden durar más de una hora a ritmos extremos.
Esta transformación lo coloca en la órbita de los deportes de alto rendimiento, donde la seguridad avanzada y la gestión del cansancio son parte de la estrategia de podium.\n\nFranco Colapinto, una de las promesas que atrae miradas en la escena internacional, ha sido testigo directo de esa evolución. En 2024, durante una revisión médica realizada con motivo de una aparición televisiva en España, se le evaluó el cuello y el resultado dio, según la fuente citada, 43, cifra que se comenta por su coincidencia con el dorsal que suele llevar.
Este dato trivializó la curiosidad: incluso para un joven piloto, el cuello representa un componente crucial en la resistencia a las fuerzas que se desplazan en cada cruce de pista.\n\nPara convertir el texto en una realidad deportiva, los preparadores físicos señalan tres ejes fundamentales. El cuello es la primera línea de defensa ante la fuerza G; la zona media del cuerpo y las piernas completan un triángulo de soporte que permite tolerar la aceleración y la deceleración sin sacrificar la precisión de movimientos.
Un entrenador consultado por este reportaje indica que, si un piloto no desarrolla esa fortaleza, la fatiga y las lesiones pueden apartarlo de la élite.
Por su parte, un analista de datos recuerda que, en la primera curva, una persona común podría desmayarse ante la fuerza que se aplica, y ese aprendizaje debe traducirse en #entrenamiento diario para evitar riesgos.\n\nEl análisis técnico de la industria también aporta ejemplos de la magnitud de las cargas. En un choque registrado en la trayectoria reciente de un piloto de alto nivel, se han documentado picos de 50G en momentos puntuales, una cifra que ilustra por qué las fuerzas deben ser contrarrestadas con fuerza física y técnica.
En ese marco, el entrenamiento no es solo para mejorar tiempos, sino para preservar la integridad física ante escenarios extremos.\n\nEl enfoque de los preparadores argentinos, como el reconocido Charly Mellado, se centra en tres componentes: cuello, resistencia aeróbica y fortalecimiento del core.
La filosofía es clara: aumentar la capacidad de respuesta ante aceleraciones rápidas y sostenidas, sin que ello suponga un aumento de peso que desbalancee la distribución del coche.
Nutricionista del Centro de Alto Rendimiento de la AAV
Además, el uso de métodos prácticos, como ejercicios que simulan la toma de decisiones en pista, se complementa con la rehabilitación y la recuperación para evitar lesiones.\n\nEn cuanto a la nutrición, Antonella Calvo, nutricionista del Centro de Alto Rendimiento de la AAV, insiste en que la alimentación debe acompañar el ritmo de carreras, entrenamientos y viajes.
Según ella, la estrategia debe adaptarse a cada fase: clasificatoria, carrera y recuperación. La idea es mantener la energía estable, favorecer la hidratación y optimizar la concentración, no solo durante la vuelta rápida sino en las transiciones entre sesiones.\n\nHistóricamente, el salto de un deporte mixto a un deporte de #alto rendimiento estuvo marcado por figuras que sentaron precedentes. En décadas pasadas, pilotos legendarios como Ayrton Senna y Michael Schumacher mostraron que el rendimiento físico era parte del plan de victoria, pero fue con la introducción del denominado “efecto suelo” y la mayor complejidad aerodinámica cuando la preparación física dejó de ser opcional para convertirse en condición de competencia.
Entre 2022 y 2025, ese cambio se hizo aún más evidente, y los cuerpos de los pilotos se entrenan para sostener velocidades cercanas a los 400 kilómetros por hora con una resistencia que demanda preparación y disciplina constantes.\n\nLa historia de Colapinto también revela una trayectoria de dedicación desde edades tempranas. Se cuenta que, cuando tenía apenas 10 años, ya trabajaba con un método de entrenamiento que combinaba fuerza funcional, coordinación y memoria del circuito.
Sus entrenadores destacan la importancia de un entorno familiar que acompañó su evolución, permitiéndole combinar karting, simuladores y pruebas técnicas con una rutina que hoy se ve como la base de un piloto de Fórmula 1.\n\nLa nutrición y la mente son, hoy por hoy, componentes igual de decisivos que la musculatura. Calvo habla de un enfoque integral: no es lo mismo alimentarse para una clasificación que para una carrera larga, y cada situación exige ajustar la ingesta de carbohidratos, proteínas y líquidos.
La preparación mental, con ejercicios de atención y toma de decisiones en cortos lapsos, también forma parte de la rutina diaria.\n\nCostos y perspectivas financieras. Expertos del sector señalan que una inversión anual en un programa integral de alto rendimiento para pilotos de Fórmula 1 suele situarse entre 20.000 y 25.000 euros, según la complejidad de la estructura y los servicios incluidos. Para quienes empiezan en karting o en categorías inferiores, la inversión anual puede oscilar entre 6.000 y 12.000 euros, dependiendo del equipo, las instalaciones y el tipo de seguimiento profesional. Estas cifras reflejan que, más allá del talento, el camino hacia la élite exige sostenibilidad económica y respaldo institucional para sostener la formación a lo largo de varios años.\n\nConclusión. La historia reciente del automovilismo muestra que la Fórmula 1 ya no es solo una competencia de velocidad, sino un proyecto de desarrollo humano integral.
Franco Colapinto encarna esa realidad: un piloto para quien el cuello, la resistencia cardiovascular, la fuerza del core y la nutrición han dejado de ser detalles para convertirse en una parte imprescindible de su herramienta de trabajo.
El éxito en la pista depende, cada vez más, de la continuidad de un entrenamiento disciplinado, de la planificación de la carrera y del compromiso de sus equipos y familias que lo acompañan en cada paso de su trayectoria.