La FIS niega pruebas de uso de implantes para mejorar el salto y la AMA decide estudiar el caso en los JJOO 2026
La Federación Internacional de Esquí afirma que no existen evidencias de que saltadores recurrieran a implantes o inyecciones para alterar su rendimiento. En los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) indicó que estudiará el caso junto a las autoridades pertinentes.
La Federación Internacional de Esquí (FIS) señaló este viernes que no existe ninguna prueba que permita afirmar que saltadores de #esquí hayan recurrido a inyecciones o implantes para modificar su anatomía con el fin de mejorar su rendimiento deportivo, y menos aún durante la preparación o la competición de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, que se celebran en Milán y Cortina d’Ampezzo.
La noticia llega en un momento clave, cuando los controles antidopaje y la supervisión de las uniformes y equipos están en el centro del debate, para garantizar que la competencia se desarrolle con la mayor integridad posible.
Este revuelo mediático se originó a raíz de una cobertura de prensa alemana que difundió una teoría según la cual algunas personas podrían haber recurrido a inyecciones de ácido hialurónico para agrandar la entrepierna y, con ello, modificar las dimensiones de su traje.
En teoría, ese ajuste podría influir en la aerodinámica y permitir a los atletas permanecer más tiempo en el aire y recorrer mayores distancias. La #FIS ha insistido en que no hay indicios ni pruebas que respalden esa hipótesis y ha considerado que la información se basó en rumores sin respaldo documental.
Bruno Sassi, director de comunicación de la FIS, reiteró a la agencia de noticias que «no hay ninguna señal ni prueba de que un participante haya utilizado inyecciones de ácido hialurónico para tratar de obtener una ventaja».
Añadió que «ese rumor surgió hace unas semanas a partir de habladurías» y que no debe confundirse con hechos verificables. En ese mismo marco, la prensa alemana citó a Kamran Karim, médico en un hospital de la región de Düsseldorf, quien sostuvo que teóricamente es posible conseguir un aumento temporal mediante inyecciones de parafina o de ácido hialurónico, aunque aclaró que se trata de una práctica arriesgada y no recomendada.
Durante una conferencia de prensa celebrada en Milán, los responsables de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) indicaron su intención de estudiar el asunto a fondo.
«No conozco todos los detalles del salto de esquí ni de qué forma podría haber influido en el rendimiento, pero si hay información relevante, la examinaremos para determinar si está vinculada con prácticas prohibidas», declaró Olivier Niggli, director general de la AMA.
Un portavoz de la AMA afirmó a la Associated Press que el ácido hialurónico no figura en la lista de sustancias prohibidas y remitió a la FIS cualquier cuestión relacionada con los trajes de salto
Al ser consultados sobre posibles investigaciones, un portavoz de la AMA afirmó a la Associated Press que el ácido hialurónico no figura en la lista de sustancias prohibidas y remitió a la FIS cualquier cuestión relacionada con los trajes de salto.
Este tema se percibe como especialmente sensible tras el escándalo de trampas ocurrido el año anterior, cuando líderes del equipo noruego fueron grabados manipulando trajes de esquí durante el Campeonato Mundial en Trondheim, Noruega.
El entrenador en jefe Magnus Brevik, el entrenador asistente Thomas Lobben y un miembro del personal, Adrian Livelten, fueron suspendidos 18 meses por esa manipulación previa al evento de la prueba de gran altura masculina.
Los saltadores Marius Lindvik y Johann André Forfang aceptaron suspensiones de tres meses, que les permitieron competir en la presente temporada.
A raíz de aquel incidente, la FIS implantó controles de equipo más rigurosos que abarcan verificaciones antes y después de cada salto, así como mediciones 3D más detalladas para evaluar a los atletas en sus uniformes.
Los microchips incrustados en los trajes están diseñados para prevenir cualquier intento de manipulación. En un plano más amplio, la trayectoria de los controles antidopaje en el esquí ha evolucionado significativamente desde los años noventa, cuando se intensificaron los procedimientos de muestreo y se introdujeron tecnologías para detectar irregularidades en los equipos y la preparación de los atletas.
En los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, las autoridades deportivas siguen priorizando la vigilancia para mantener la integridad de la competencia y la seguridad de los deportistas.
Expertos señalan que, si bien la tecnología ha avanzado, la clave es separar la verificación objetiva de rumores infundados y evitar la difusión de teoría conspirativa sin respaldo.
Fuentes: AFP y AP