El yukigassen: la batalla de bolas de nieve que busca convertirse en deporte olímpico en Hokkaido
Reportaje sobre el yukigassen, la competencia de bolas de nieve en Sobetsu (Hokkaido), que aspira a ser deporte olímpico y que combina estrategia, resistencia y tecnología.
En Sobetsu, un pueblo de la isla de #Hokkaido en el norte de Japón, se libra una confrontación que parece salir de un cuento invernal: Yukigassen, una competencia de bolas de nieve que sueña con convertirse en deporte olímpico.
Este juego, que muchos describen como una versión de combate nevado, se convirtió en deporte regulado hace más de tres décadas, cuando #Sobetsu decidió darle un estatus deportivo al espectáculo que se repite cada año durante el fin de semana del torneo local.
En la pista de juego, la fuerza bruta no basta. El #Yukigassen se define también como un reto mental, donde cada equipo intenta superar al rival mientras se protege en refugios y planifica cada movimiento.
El objetivo es concreto: golpear a los siete jugadores contrarios con bolas hechas a partir de una máquina o, si se consigue, robar la bandera enemiga para sumar puntos.
"Cuando te golpean, duele; y, sobre todo, es el orgullo lo que queda dañado", comenta Toshihiro Takahashi, un responsable de 48 años que ha seguido el torneo durante décadas, con el sudor marcando su frente al final de cada duelo.
La idea de convertir este juego de nieve en deporte surgió en un periodo de crisis para la localidad. Tras la erupción del monte Usu en 1977, el turismo se desplomó y Sobetsu necesitó reinventarse para volver a estar en los itinerarios de los visitantes.
Fue entonces cuando surgió la chispa: ver a los turistas jugar a la guerra de bolas de nieve inspiró a que el juego se institutionalizara. "Es un deporte primitivamente instintivo para el ser humano", resumía Yuji Ano, presidente del comité organizador, y añadía que muchos lo ven como el deporte de invierno más antiguo de la humanidad, antecedente de otras disciplinas invernales.
Nació Yukigassen
Con el tiempo se fijaron reglas, se diseñaron cascos específicos y se crearon máquinas y moldes para fabricar las bolas. Nació Yukigassen, que en japonés significa literalmente 'batalla de bolas de nieve'. En 1989 se disputó el primer torneo internacional, y tres años después el juego dio el salto a Australia; Finlandia lo adoptó poco después, en 1995, y desde entonces se ha difundido por Escandinavia, Rusia y Norteamérica.
"Hoy se juega en trece países", afirma Ano, satisfecho con la expansión.
Los promotores también manipulan la imagen para acercar la disciplina a los Comité Olímpico Internacional. Se observa con optimismo el proceso de inclusión, en paralelo a la celebración de los Juegos de Milán-Cortina, que cerraron recientemente y que alimentan el sueño de ver al yukigassen en una gran cita global.
Este año, más de un millar de jugadores se han reunido en Sobetsu para el campeonato, aunque ningún equipo extranjero forma parte de los 118 que compiten; un recordatorio de que la internacionalización es el gran reto.
Uno de los jugadores, conocido por el alias Atasu, de 55 años, subraya la dificultad de atraer a nuevos practicantes: la población japonesa envejece y cada vez hay menos personas que se sumen al deporte.
Para que la disciplina pueda practicarse durante todo el año, se han utilizado bolas artificiales que permiten entrenar en gimnasios o en la playa.
Sin embargo, uno de los mayores inconvenientes para avanzar hacia los Juegos Olímpicos continúa siendo el arbitraje. Ocho árbitros observan cada duelo, y pueden volar hasta 180 bolas de nieve en un periodo de tres minutos. Dominar ese control, en medio de la lluvia de impactos, es un reto que, de resolverse, podría abrir la puerta a la participación olímpica.