Joan García brilla en el derbi catalán y fortalece su rol en el Barça frente al Espanyol
El portero Joan García destacó en el derbi catalán, sosteniendo al Barça ante un Espanyol hostil y ganando elogios de Hansi Flick mientras se consolida como figura clave del equipo.
El derbi catalán disputado en el RCDE Stadium dejó como protagonista principal a Joan García, un guardameta de 24 años nacido en Sallent de Llobregat que ha conseguido hacerse un hueco relevante en la estructura del Barcelona.
Al terminar el encuentro, que terminó con una victoria azulgrana por 2-0 gracias a los goles tardíos de Dani Olmo y Robert Lewandowski, el cuerpo técnico y, especialmente, Hansi Flick, se acercaron al círculo central para celebrar la actuación de García con expresiones de apoyo y reconocimiento.
No fue una celebración cualquiera: el entrenador alemán valoró públicamente el rendimiento del arquero y dejó entrever que su confianza en García va más allá de la mera estampa de un partido aislado.
En el estadio rival y ante una afición que, en más de una ocasión, mostró su descontento con el joven guardameta, García respondió con serenidad.
Realizó cinco paradas de alto nivel que mantuvieron a flote a su equipo cuando el encuentro estaba más tenso, y, a pesar de la presión y de los silbidos, no dejó que el nerviosismo le ganara la batalla.
Su pulso tranquilo fue una de las notas dominantes de la noche, una señal de que está asentándose como una ficha determinante para el Barça en la era de Flick.
Entre las jugadas que se quedarán en la memoria del derbi, destaca una en la que García se enfrentó a un remate directo del equipo contrario. Tras vencer a un delantero en un mano a mano, ejecutó una salida de rebote que parecía predisponer un golpe definitivo para el Espanyol. En una acción poco convencional para un guardameta, tomó la decisión de empujar a su compañero Gerard Martín para crear una barrera adicional para el remate rival.
La escena circuló con rapidez por las redes, y muchos la interpretaron como una muestra de instinto y cálculo para impedir una situación de gol claro.
Defendiendo los tres palos del Espanyol
La trayectoria de García en la campaña pasada ya había dejado claro su valor. Defendiendo los tres palos del Espanyol, fue el portero que más atajadas hizo en La Liga (146 en 38 partidos) y el que mejor evitó goles potenciales (8,59).
Sus actuaciones ante figuras como Stuani, Ez Abde y otros grandes de la competición habían permitido entender que su cláusula de rescisión, cifrada en 25 millones de euros, no era un precio de trámite, sino un reflejo de su juventud, su talento y su proyección.
El traspaso al Barcelona, ocurrido en el verano anterior, se gestó como un movimiento estratégico del club para asegurar un relevo de calidad en la portería.
En apenas medio año, García se asentó como titular por delante de Ter Stegen y Szczęsny, adaptándose al estilo de juego del Barça y al exigente ambiente del vestuario.
Su rendimiento ha generado comentarios positivos dentro del club y ha reforzado la idea de que su crecimiento no es fruto de una coyuntura, sino de un proceso madurado en la competencia y la responsabilidad.
Más allá de la atención mediática en torno a su presente, el entorno futbolístico ya empieza a mirar hacia el futuro. En medio de la renovación de la plantilla y del pulso con los grandes clubes europeos, circulan rumores sobre una posible llamada a la selección para el Mundial 2026, una posibilidad que podría consolidar su perfil internacional en los próximos meses.
Mientras tanto, el Barça celebra una victoria que refuerza la idea de que García es ya una pieza estable y confiable en la portería, capaz de responder con seguridad ante la presión y de contribuir al rendimiento agregado del equipo en la competición doméstica y, potencialmente, en competiciones europeas.