Argentina, la derrota que escuece: pasión, polémica y una lección de humildad
La Selección argentina cayó en la final ante España en un partido que dejó más sombras que luces. Los aficionados, que dieron todo por su equipo, se llevaron una amarga enseñanza sobre el saber perder.
El domingo pasado, miles de argentinos se dejaron hasta el último peso para seguir a la Selección en Estados Unidos.
Otros tantos vagaron por un Buenos Aires fantasmagórico, con viento, frío y lluvia, pegados a los escaparates para no perderse ni un minuto de la final.
Al final de la noche, muchos, sin un duro para entrar en una pizzería, acabaron saltando y cantando junto al Obelisco, que al menos es gratis. Seguramente ni ellos ni los que viajaron a Estados Unidos se paran a pensar en esto, pero el domingo y los días posteriores dejaron algo claro: se puede perder mejor, y hay que saber perder.
Argentina disputó un Mundial extraordinario. Conmovió al país y despertó envidias fuera. La Selección tenía alma, algo especial. Jugaba y ganaba con un espíritu que nadie más era capaz de capturar. Y estaba Leo Messi, la epopeya de un hombre de 39 años que repartía esperanza: se puede desafiar el tiempo. Pero todo eso se esfumó en la final, con la pregunta de qué pasó para que el primer disparo a puerta llegara en el minuto 116. ¿Dónde estaba la #Argentina de los últimos 40 minutos ante Inglaterra?
Obvio: el #fútbol es así, de la felicidad a la tristeza en un suspiro. Hay que estar preparados. Lo estaba Scaloni, que cargó no solo con la responsabilidad táctica y su tristeza, sino también con las relaciones públicas. Pasión, espíritu de grupo, amistad, fe, energía, perseverancia, inteligencia, talento: la lista de virtudes argentinas en los siete partidos previos era larga.
Todo un maravilloso Mundial con un final triste.
Es el costo de la desesperación, que alcanzó hasta a #Messi cuando pidió la expulsión de Cucurella por cubrirse la boca, todo lo contrario a su actitud ante Inglaterra cuando Declan Rice hizo lo mismo.
La desesperación también en Otamendi, fuera de sí por las palabras de los españoles en la previa. Ya se había perdido, sin excusas, ¿tenía sentido ese espectáculo? Mejor la actitud de Unai Simón, que fue a saludar uno a uno a los argentinos.
Es imposible creer que #Scaloni esté contento con cómo acabó la final
Es imposible creer que Scaloni esté contento con cómo acabó la final. No era un jugador tímido en el Deportivo, pero tantos años en Europa le enseñaron que los españoles no sabrán inventar cánticos ni celebrar con el ingenio argentino, pero hay cosas más importantes: no solo ser, sino parecer.
Hace tres años y medio, el mundo se escandalizó con los cánticos racistas hacia Francia tras el título de Qatar. Se han dado argumentos válidos para poner a Argentina en su sitio, con relativo éxito. Es cierto que decir que todos los argentinos son racistas es como decirlo de Francia, Reino Unido o Estados Unidos. Pero con la diferencia de que Argentina sabe integrar la inmigración sin guetos, y la esclavitud no nació allí.
Sea como sea, un Mundial después, Argentina vuelve a estar en el punto de mira. "¡Nos envidian!", gritan algunos. Sí y no. El impacto de Javier Milei ya polarizó al país, y ahora el fútbol también: se está a favor o en contra de Argentina. Increíblemente, Messi pasa a segundo plano, se trata de castigar a Argentina. Lo hacen en sociedades primermundistas y en otras más parecidas a la nuestra.
Hay incondicionales, pero el soft power argentino compite con prejuicios: los argentinos son conflictivos, impredecibles, violentos, alérgicos a las reglas.
Cientos de miles entregaron su tiempo y pasión por una #selección que generaba devoción. Estaban dispuestos a acompañarla en la derrota, algo que no siempre fue así. Habla de la madurez de una sociedad que autogestionó una fiesta en 2022 y que vio lo positivo de los jugadores, más allá de que la copa se fuera a España.
Pero demasiados jugadores, sin dificultad para irse del país si quisieran, le dieron la espalda a esa sociedad. Quizás Scaloni, un destilado de la argentinidad positiva que lloró solo en el estacionamiento de su hotel, como reveló Clarín, encuentre la manera de cambiar la impresión que recorre el mundo.
Argentina, con su rica historia futbolística, desde Maradona hasta Messi, ha vivido noches de gloria y también de decepción. Lecciones como la de 1990, cuando perdió la final contra Alemania, o la de 2014, también contra Alemania, enseñan que el fútbol da y quita. Pero esta #derrota ante España, por cómo se produjo y las polémicas posteriores, ha sido especialmente amarga.