El festival Pies para qué los quiero llega a Zaragoza con nuevas miradas de la danza femenina
Aragón Danza 06 March, 2026

El festival Pies para qué los quiero llega a Zaragoza con nuevas miradas de la danza femenina

La cita zaragozana de danza contemporánea creada por mujeres aterriza en el Teatro del Mercado con un programa que combina veteranas y nuevas voces, estrenos y colaboraciones en vivo.

El #Teatro del Mercado acoge los días 7 y 8 de marzo la novena edición del #festival Pies para qué los quiero, una cita ya consolidada en #Zaragoza que pone el foco en la #danza contemporánea creada por mujeres.

En esta edición, el programa vuelve a reunir a creadoras de amplia trayectoria junto a jóvenes artistas emergentes, ofreciendo un cartel que mezcla distintos lenguajes escénicos y miradas coreográficas.

La programación apuesta por la diversidad de formatos, con solos, dúos y propuestas de danza-teatro que dialogan con la música en directo, la performance y las artes visuales.

Entre las piezas programadas destaca L'Appuntamento, un solo de Ingrid Magrinyà. Formada en danza clásica en Zaragoza y con una trayectoria que incluye colaboraciones con creadores como Cesc Gelabert, Can Arslan o Jan Fabre, Magrinyà propone en este solo un viaje íntimo inspirado en Les aveugles de Maurice Maeterlinck.

La pieza plantea una experiencia introspectiva en torno a la espera, la incertidumbre y la percepción.

La novena edición acoge también el estreno de Desnudándome en la orilla, una creación conjunta de Ana Martín, Nashira Santanatalia y Ana Continente.

La propuesta nace del encuentro entre sus distintos lenguajes —desde la somática hasta la investigación y la improvisación— y se plantea como un espacio de exposición personal y diálogo creativo.

Por su parte, Teresa Magallón y María Ganzarain presentan Dobles, una obra que explora la unidad y la interdependencia a través de la relación entre dos cuerpos que se reflejan, se sostienen y se transforman mutuamente, combinando circo, danza, teatro y artes visuales.

Otra novedad será Todas las cosas que podrían haber salido mal, de Ariadna Llussà, acompañada por el trompetista Mátyás Regyep. La pieza, con música en directo, establece un diálogo entre memoria física y memoria sonora, construyendo un paisaje coreográfico donde movimiento y sonido se influyen mutuamente.

Espacio para jóvenes creadoras: las propuestas emergentes abrirán cada jornada. Elisa Montañés presentará Eterno instante, un solo que reflexiona sobre la intensidad con la que ciertos momentos breves permanecen en la memoria. También podrá verse Cibanal, un dúo de Vega Grimalt Arnal y Hugo Grimalt Arnal, creadores de la compañía Huvegrym. En esta pieza la voz adquiere un papel central, con referencias al esperpento de Valle-Inclán y al pensamiento existencialista presente en autores como Dostoyevski o Tarkovski.

El festival se cerrará con Tenemos que hablar

El festival se cerrará con Tenemos que hablar, de Vero Cendoya, una creación que sitúa al público en la intimidad de una familia aparentemente perfecta donde los conflictos cotidianos se transforman en movimiento.

Cendoya, intérprete, profesora, pintora e ilustradora, fundó en 2008 su propia compañía de danza-teatro, caracterizada por el diálogo con disciplinas como el teatro, la música, la poesía o incluso el fútbol.

Desde hace 17 años, su equipo trabaja además por la plena inclusión de personas con (dis)capacidad en el ámbito profesional y en los escenarios.

El programa se completa con la presencia de artistas invitadas y espacios de diálogo sobre procesos creativos y metodologías de enseñanza, que se extenderán durante las dos jornadas en horarios de 20:00 y 19:00 horas, respectivamente, en el Teatro del Mercado.

Las entradas, presuntamente, oscilarían entre 12€ y 25€ según la localidad y la fecha de la sesión. Esta franja de precios pretende facilitar el acceso a un cartel con una fuerte carga de autoría femenina y una oferta que convoca a público diverso.

Supuestamente, desde la primera edición del festival, en 2016, el Pies para qué los quiero ha ido ganando presencia en la escena local e internacional, hilando colaboraciones y fomentando la inclusión.

Aunque no todos los datos sean verificables, el impacto de la propuesta en Zaragoza y alrededores suele medirse en un aumento de asistencia y en el reconocimiento a nuevas voces.

En ediciones anteriores, el público ha mostrado interés por la diversidad de lenguajes que propone el festival, desde la danza de cámara hasta las creadoras que mezclan movimiento, música y artes visuales.

Este año, la organización invita a acercarse al Teatro del Mercado para vivir dos noches de danza que, según se indica, aspiran a ampliar las miradas sobre lo femenino en escena y a convertir a Zaragoza en un punto de encuentro para la creación contemporánea.

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