La Diputación de Valladolid logra cinco piezas restauradas más gracias a Las Edades del Hombre, fortaleciendo el patrimonio provincial

La Diputación de Valladolid y la Fundación Las Edades del Hombre entregan cinco piezas restauradas de arte religioso procedentes de diversos municipios, dentro de un convenio que ya ha intervenido 124 obras y que invierte en la conservación y el turismo cultural del medio rural.

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Estas restauraciones se suman a las ya realizadas desde que comenzaron a trabajar juntos en 2002, y elevan a 124 el total de piezas que han recuperado.

No es sólo un dato administrativo: es una señal de que el #patrimonio de la provincia se cuida, se valora y se pone en valor para que siga formando parte de la vida de los municipios y, además, pueda vestir la región de cara a quienes la visitan.

Las piezas restauradas pertenecen a distintas parroquias de la provincia y destacan por su antigüedad y su calidad artesanal. En Barruelo del Valle, la Santa Ana Trina, una escultura de madera policromada del siglo XVI, procede de la iglesia parroquial de San Pelayo y se ubica en la hornacina lateral del retablo mayor, junto a otras obras de esa misma época.

En Wamba, el Cristo en la Cruz, también del siglo XVI, está tallado en madera y presenta un marco de medidas que se han restaurado para recuperar su presencia en el ábside, cerca de la Epístola.

En Villamuriel de Campos llega la talla de San Roque, del siglo XVII, que se encuentra en el coro alto de la iglesia parroquial y que se caracteriza por su policromía y su talla en madera.

En Fuente-Olmedo, la Santa Brígida, una pieza de la segunda mitad del siglo XVIII, se ubica en una hornacina del retablo: una talla de bulto redondo que conserva su acabado original.

Y por Cervillego de la Cruz llega San Juan Degollado, de la iglesia de San Juan Bautista, una pieza de madera policromada cuya intervención completa el cuarteto de obras devocionales restauradas.

El acto de entrega estuvo presidido por el presidente de la Diputación, Conrado Íscar, y el secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre, José Enrique Martín.

Ambos destacaron que este convenio, que atiende a piezas de arte religioso de los municipios de la provincia, ha permitido estudiar, diagnosticar y restaurar obras que corrían riesgo de pérdida o deterioro.

Se apoya en el trabajo del Centro de Restauración y Conservación del Monasterio de Santa María de Valbuena y ha intervenido en un amplio conjunto de piezas a lo largo de estos años

El convenio, que se mantiene gracias a una inversión que ha ido aumentando desde los 18.000 euros iniciales hasta los 30.000 euros anuales actuales, se apoya en el trabajo del Centro de Restauración y Conservación del Monasterio de Santa María de Valbuena y ha intervenido en un amplio conjunto de piezas a lo largo de estos años.

Según Íscar, estas intervenciones no solo devuelven dignidad a las obras, sino que fortalecen la identidad de las comunidades rurales y ofrecen una baza estratégica para el turismo cultural de la provincia.

Restaurar y devolver a los pueblos objetos que forman su memoria ayuda a mantener vivas tradiciones, fiestas y rutas culturales que, a su vez, pueden atraer visitantes, generar empleo y estrechar lazos entre vecinos.

El responsable provincial además subrayó que la conservación del patrimonio es una pieza clave para el desarrollo del medio rural, que se beneficia de iniciativas que unen cultura, historia y economía local.

La Fundación Las Edades del Hombre, por su parte, ha sido un aliado constante desde 2002, cuando se firmó el convenio para la #restauración de piezas religiosas.

A lo largo de estos años, se han recuperado piezas de diferentes liturgias y estilos que muestran la diversidad del patrimonio de la provincia, desde la Edad Media hasta tiempos modernos.

Este esfuerzo conjunto ha permitido conservar, estudiar y exponer obras que, de otro modo, podrían haber perdido buena parte de su valor devocional y artístico.

En resumen, estas cinco piezas restauradas no es solo una mejora estética; son parte de una estrategia coordinada de preservación, educación y turismo que la Diputación persigue para mantener viva la historia de Valladolid y para que las comunidades rurales sigan contando con herramientas para su desarrollo.