València inicia el montaje de un enorme castillo pirotécnico para despedir 2025 y dar la bienvenida a 2026, con una pantalla de más de 500 metros y una coreografía visual que se ejecutará desde tres puntos diferentes.
El montaje se desarrolla en la zona del río y alrededor de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, con la previsión de que la pirotecnia, de un formato excepcional, convoque a residentes y visitantes a una celebración que busca dejar huella en la memoria colectiva.
La ubicación principal del disparo se sitúa bajo el puente de Montolivet, con dos focos secundarios frente a la L’Hemisfèric y frente al Palau de les Arts, de modo que se genere una única pantalla de más de 500 metros de longitud.
La iniciativa, que lleva el nombre de “Resplandor”, está diseñada para ofrecer una coreografía espacial que transcurra en un entorno inédito de la ciudad, integrando música, luces y efectos pirotécnicos de forma sincronizada.
El equipo técnico está formado por 22 operarios de la #pirotecnia Vulcano, encargados de distribuir y activar la pólvora con precisión para lograr la duración anunciada: nueve minutos de espectáculo.
En total, se emplearán 1.773,70 kilos de pólvora y 46.042 unidades pirotécnicas, organizadas en 3.556 órdenes de disparo, lo que da una idea de la magnitud y complejidad de la propuesta. A lo largo del montaje se han previsto, además, 40 tipos distintos de efectos para garantizar diversidad visual y sonora.
Entre las novedades, el público podrá experimentar la simulación de los tradicionales cuartos y las campanadas de medianoche, gestionadas mediante la liberación de 12 carcasas de gran calibre desde el centro del conjunto.
Paralelamente, la plaza del Ayuntamiento acogerá las campanadas con un disparo específico de 90 segundos desde la terraza municipal, diseñado para respetar la seguridad y la integridad del entorno urbano, con efectos de alta intensidad y coordinación precisa.
El espectáculo
El espectáculo, cuya producción está a cargo de la firma Vulcano, se presentará como una experiencia 100% digital, coordinada por sistemas GPS y pensada para crear una narrativa visual y sonora que acompañe al descenso de año y al inicio del nuevo ciclo.
El edil responsable de Fallas, Santiago Ballester, ha destacado que se trata de una propuesta innovadora para la ciudad, orientada a sorprender al público y a garantizar una experiencia memorable desde distintos puntos de observación.
Supuestamente, la inversión destinada a este montaje podría situarse en un rango elevado, dada la complejidad técnica y la necesidad de garantizar seguridad y cumplimiento de normativa, si bien las cifras exactas no se han hecho públicas de forma definitiva.
En términos históricos, València ha mostrado, en distintas ocasiones, su gusto por grandes espectáculos pirotécnicos de fin de año para convertir las calles y el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en un escenario de referencia, con efectos que suelen generar un importante impacto turístico y mediático.
Se estima que estos eventos suelen atraer a miles de personas y generan una ocupación hotelera destacada en la víspera del nuevo año.
Más allá de la parte puramente audiovisual, el plan contempla medidas de seguridad avanzadas y una coordinación estrecha entre servicios municipales y operarios para minimizar riesgos.
Asimismo, algunas voces señalan que, a lo largo de la última década, estas ceremonias han buscado equilibrar la espectacularidad con la conservación del patrimonio urbano y el descanso vecinal, un reto que se ha intentado gestionar mediante protocolos y horarios compatibles con la normativa municipal.
En este contexto, València se mantiene como escenario destacado para acontecimientos de alto impacto a cierre de año, combinando tradición, modernidad y un interés claro por ofrecer a residentes y visitantes una experiencia que trascienda la mera exhibición pirotécnica.
