El Ayuntamiento de València llevará a cabo la primera restauración en más de 40 años del Monumento a las víctimas de las riadas, transformándolo en un memorial permanente.

Imagen relacionada de restauracion monumento victimas riadas valencia

El Ayuntamiento de València ha anunciado la restauración del Monumento a las víctimas de las riadas, una obra emblemática que fue inaugurada en octubre de 1982, coincidiendo con el 25º aniversario de la trágica riada de 1957 y la Pantanada de Tous.

Este conjunto escultórico, creado por el reconocido escultor Ramón de Soto, ha permanecido como un símbolo de luto y recuerdo durante más de cuatro décadas.

La intervención, que se llevará a cabo por primera vez desde su inauguración, busca convertir el monumento en un memorial que rinda homenaje a todos los que han perdido la vida en inundaciones a lo largo de la historia de la ciudad.

El concejal de Cultura, José Luis Moreno, ha explicado que la restauración incluirá la recuperación del pebetero original, que contará con una llama votiva permanente.

Este fuego simbolizará un recuerdo constante de los afectados por las inundaciones, que han sido una constante en la historia de València. Además, se prevé la inscripción de los nombres de las víctimas sobre piedra natural, lo que permitirá que su memoria perdure y sea accesible para todos los visitantes.

En palabras de Moreno, "desde el Ayuntamiento queremos rendir un sincero homenaje a todos aquellos valencianos que perdieron la vida durante las devastadoras inundaciones sufridas el 29 de octubre de 2024, así como a sus familias, a quienes expresamos nuestra solidaridad y apoyo".

Esta restauración también se complementa con la creación de la "Plaza de las víctimas de la dana de 29 de octubre de 2024", que se ubicará en la explanada de la avenida d’Aragó, como parte de un esfuerzo más amplio para honrar a los fallecidos.

El Monumento a las víctimas de las riadas no solo es un espacio de recuerdo, sino que también presenta problemas estructurales que han surgido con el tiempo.

Según los informes del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico, la obra ha sufrido diversas patologías debido a su exposición a las inclemencias del tiempo y a la humedad, lo que ha provocado el deterioro de su estructura de hormigón armado.

A lo largo de los años, la corrosión y el desprendimiento del recubrimiento del hormigón han amenazado la integridad de la escultura.

La restauración se enmarca dentro de un plan más amplio que busca revitalizar el entorno del monumento, mejorar su limpieza y colocar señalética informativa que explique su significado y la historia detrás de las inundaciones en la región.

Se espera que estas acciones no solo preserven el monumento, sino que también sirvan para educar al público sobre la historia de València y las tragedias que ha enfrentado.

Históricamente, las riadas han marcado de manera significativa la vida de los valencianos. La riada de 1957, que dejó un impacto profundo en la memoria colectiva, es uno de los eventos más recordados. El monumento, por lo tanto, no solo actúa como un recordatorio de la tragedia, sino también como un símbolo de resiliencia y esperanza para la comunidad.

Con la restauración del Monumento a las víctimas de las riadas, València reafirma su compromiso de mantener viva la memoria de aquellos que sufrieron pérdidas en el pasado, y de ofrecer un espacio de reflexión y homenaje a las futuras generaciones.