El Ayuntamiento y la Generalitat aprueban un protocolo para organizar las ediciones 90 y 91 de la Copa de SM el Rey en València, con la colaboración de la ACB y un potencial impulso económico para la ciudad.
En palabras de los responsables, la alianza busca no solo garantizar la excelencia organizativa, sino también posicionar a València como referente en la escena deportiva y dinamizar múltiples sectores económicos de la ciudad.
A efectos prácticos, el protocolo establece responsabilidades compartidas en planificación logística, seguridad, transporte, servicios al visitante y promoción de la competición.
La proximidad de la ciudad con infraestructuras como recintos polivalentes y redes de movilidad se enmarca en un esfuerzo mayor por aprovechar la visibilidad mediática que genera este torneo para atraer visitantes y consumo.
Los responsables municipales y regionales sostienen que estas ediciones podrían dejar una huella positiva en la imagen de València y podrían atraer nuevas oportunidades de inversión vinculadas al deporte y al turismo.
Históricamente, València ha sido escenario de numerosos eventos deportivos de alto perfil y ha mostrado interés en consolidar una oferta multiuso que combine deporte, cultura y ocio.
Supuestamente, este tipo de acuerdos entre la Administración y los organismos organizadores permite agilizar procesos y reducir tiempos de puesta a punto, algo que, aunque depende de múltiples factores, podría convertirse en modelo para futuras colaboraciones entre estas instituciones.
Se estima que la presencia de la #Copa del Rey puede favorecer la ocupación hotelera y el negocio de hostelería
En el plano económico, se estima que la presencia de la Copa del Rey puede favorecer la ocupación hotelera y el negocio de hostelería, así como el comercio minorista y los servicios de la ciudad.
Presuntamente, la inversión necesaria para acondicionar instalaciones y cubrir la logística de dos ediciones podría superar los 2 millones de euros.
Tales cifras, no obstante, están sujetas a revisión durante la concreción del plan de trabajo y la definición de las partidas presupuestarias por parte de las dos administraciones y la ACB.
El protocolo también subraya que la colaboración con la #ACB será clave para fijar calendarios, acuerdos de derechos de imagen y criterios técnicos de competición, y recuerda que la ciudad espera beneficiarse de la cobertura mediática para proyectar una imagen de modernidad, dinamismo y hospitalidad.
En definitiva, el acuerdo pretende que València no solo sea anfitriona de dos ediciones, sino un referente que, con gestión eficiente y promoción adecuada, aporte valor a la ciudadanía y al tejido económico local.
Este movimiento se enmarca en una estrategia más amplia de la ciudad para convertir el deporte en palanca de desarrollo, con especial atención a la calidad de vida de los residentes y a la atracción de talento y eventos culturales que acompañen al torneo.
