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El gran tiburón blanco de Canadá: científicos en una isla remota siguen sus pasos (y se topan con la burocracia)

Un equipo de la Universidad de Windsor ha establecido una estación de campo en la isla Big Tancook para rastrear tiburones blancos. Utilizan tecnología puntera y colaboran con pescadores locales. Sin embargo, los permisos anuales y las restricciones gubernamentales dificultan su labor.

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En la isla de Big Tancook, un pequeño trozo de tierra perdido en la costa sur de #Nueva Escocia (Canadá), un grupo de científicos está desentrañando los misterios del tiburón blanco.

Este equipo, liderado por Nigel Hussey, profesor de biología integrativa de la Universidad de Windsor, ha montado una estación de campo desde la que siguen a estos enormes depredadores con tecnología de punta.

El año pasado, en su primera temporada, marcaron a 16 tiburones blancos. Ahora, en 2026, se preparan para una nueva expedición. Pero no todo es navegar y poner etiquetas: el papeleo se ha convertido en su mayor escollo.

Resulta que en Canadá, los tiburones blancos están protegidos como especie en peligro de extinción. Para trabajar con ellos, los investigadores necesitan un permiso especial del Departamento de Pesca y Océanos (DFO). El problema es que ese permiso hay que renovarlo cada año, y justo antes de la expedición de este verano, aún no había llegado.

"Es un desafío logístico", explica Hussey. "Además, el permiso es el mismo para todo el mundo: buceo en jaulas comerciales, documentales de naturaleza e investigación científica. Es un enfoque único que no funciona porque las necesidades son muy diferentes".

Por ejemplo, una de las condiciones del permiso limita la investigación científica a mar abierto, pero los tiburones blancos suelen estar cerca de la costa.

"Los animales no están ahí fuera, así que ese límite nos complica la eficiencia y la logística", añade.

La estación de campo, que abrió sus puertas en 2025, utiliza varios sistemas de seguimiento. Entre ellos, etiquetas satelitales que, gracias a un nuevo sistema lanzado el verano pasado, están dando una imagen mucho más clara de los movimientos de los tiburones.

Hussey espera que para finales de verano puedan presentar un mapa preliminar de las zonas calientes del #tiburón blanco en el Atlántico canadiense

Hussey espera que para finales de verano puedan presentar un mapa preliminar de las zonas calientes del tiburón blanco en el Atlántico canadiense.

Pero no todo son quebraderos de cabeza. La estación también ha creado un vínculo con la comunidad local. David Baker, un pescador de langosta de cuarta generación, ayuda al equipo a colocar y recoger sus 80 receptores acústicos a lo largo de la costa. "Hay muchos más tiburones de los que pensábamos", dice Baker. "Hace falta ciencia, y me alegra ser parte de ello".

De hecho, uno de los tiburones marcados recibió el nombre de Baker en su honor. Durante el marcaje, el animal mordió una boya que Baker ahora guarda en su barco como recuerdo.

A largo plazo, Hussey planea expandir la estación con un centro educativo para que el público pueda aprender más sobre los tiburones. "La idea es que esto sea parte de la comunidad", afirma. "Es una forma de evolucionar en las islas y de ayudar al crecimiento económico futuro".

El DFO, por su parte, defiende su sistema. Christine Lyons, portavoz del departamento, asegura que evalúan cada solicitud caso por caso y que las decisiones se toman normalmente en un plazo de 90 días.

"Hemos aplicado criterios claros y coherentes para autorizar la investigación con tiburones blancos, basándonos en la mejor información disponible y con un enfoque precautorio", señala.

A pesar de las trabas burocráticas, el equipo sigue adelante. Porque conocer a estos gigantes del océano es más que una cuestión científica: es también una forma de protegerlos y de convivir con ellos.