Los científicos en Manitoba ven amenazada la integridad de los datos climáticos debido a los recortes en la NOAA de Estados Unidos, lo que afecta las previsiones climáticas y de inundaciones.

Los recientes recortes en la agencia responsable de la predicción del clima y la ciencia atmosférica en Estados Unidos han encendido alarmas entre los científicos de Manitoba, quienes temen por la fiabilidad de los datos necesarios para pronosticar eventos peligrosos y realizar pronósticos precisos de inundaciones.
Este cambio podría generar un impacto significativo en la manera en que se gestionan y comprenden los riesgos relacionados con el clima en ambos lados de la frontera.
A finales de febrero, la administración del expresidente Donald Trump decidió reducir más de 1,000 puestos de trabajo en dos rondas, afectando a la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de EE.
UU., donde alrededor del 10% de su personal fue despedido. Estas medidas han sido calificadas por expertos como asombrosas y desalentadoras. Danny Blair, un climatólogo y co-director del Prairie Climate Institute en Manitoba, señaló que tales recortes, que afectan la capacidad para prever tormentas, tornados, y otros fenómenos extremos, no solo ponen en riesgo a la población estadounidense, sino que también repercuten en Canadá.
“Para crear y diseminar pronósticos precisos y oportunos, se necesita un ejército de personal experimentado. La recopilación de datos y la investigación son cruciales para mejorar dichas previsiones”, afirmó Blair.
Manitoba, hogar de un territorio agrícola extenso, se beneficia en gran parte de los datos climáticos recopilados en Estados Unidos, dado que más del 85% de la cuenca del río Rojo se encuentra al sur de la frontera.
Jay Doering, profesor emérito de ingeniería civil en la Universidad de Manitoba, enfatizó que la información sobre la humedad del suelo, la acumulación de nieve y otros factores que determinan el riesgo de inundaciones depende en gran medida de datos proporcionados por la NOAA y el National Weather Service.
Olas de calor y fenómenos climáticos extremos azotan el hemisferio norte
Una ola de calor sin precedentes afecta al hemisferio norte, causando incendios forestales y alertas de salud en el sur de Europa. Además, se han registrado temperaturas récord en América del Norte y fenómenos climáticos extremos en Asia.El contexto histórico en relación a la colaboración entre las agencias climáticas de ambos países ha sido marcado por un intercambio de datos que permite un entendimiento más amplio de los eventos meteorológicos en la región.
Sin embargo, con las nuevas restricciones impuestas por la administración de Trump y la necesidad de aprobación previa para que los científicos de NOAA se comuniquen con sus colegas canadienses, la colaboración se ha visto comprometida.
El flujo de información sin fronteras es vital, como subrayó Jared Marquis, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad del Norte de Dakota.
“El tiempo no entiende fronteras. Las condiciones meteorológicas cruzan límites constantemente”, afirmó. En este sentido, la falta de personal en las oficinas de meteorología ha llevado a un precariedad en la capacidad de respuesta ante eventos climáticos severos.
Recientemente, se han reportado preocupaciones sobre el futuro de la recopilación y análisis de datos, incluyendo la posibilidad de que ciertos sitios de medición en Alaska cesen indefinidamente sus operaciones.
Esto es preocupante, ya que estos sitios son cruciales para obtener información sobre el clima en niveles superiores.
En medio de estas incertidumbres, la falta de comentarios oficiales por parte del National Weather Service ha generado aún más dudas sobre cómo se mantendrá el estándar de seguridad pública en la previsión del clima.
La situación plantea una alarmante pregunta sobre el futuro de la cooperación internacional en la ciencia climática y la capacidad de ambos países para minimizar los riesgos relacionados con el clima.