El cambio climático podría aumentar la reproducción de ratas urbanas y abrir la puerta a un enfoque de control reproductivo

Un estudio en Chicago explora si un anticonceptivo no hormonal para ratas podría frenar el incremento de poblaciones urbanas ante un clima que favorece su reproducción. El artículo analiza el panorama científico, los desafíos prácticos y las dudas de las autoridades sanitarias sobre este enfoque.

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En Chicago, un equipo de #investigación está explorando si un anticonceptivo para roedores, no hormonal, podría ayudar a frenar el crecimiento de estas poblaciones en entornos densamente habitados y, a la vez, reducir el riesgo de transmisión de enfermedades a las personas.

El proyecto se desenvuelve en callejones y patios traseros, donde las #ratas suelen moverse con facilidad; para entender si aceptan el cebo, los científicos utilizan cámaras ocultas que registran la frecuencia de consumo y el nivel de actividad de los roedores a lo largo de varias semanas.

La idea central es simple en apariencia: suministrar a las ratas un cebo alimenticio que contenga un compuesto anticonceptivo no hormonal y evaluar si su consumo sostenido puede disminuir la reproducción sin sterilizarlas por completo.

En el estudio de Lincoln Park, el cebo consiste en una mezcla de cacahuetes y un extracto derivado de una planta llamada Thunder God Vine. Este remedio, en la investigación, se propone como una herramienta para reducir la fertilidad masculina y la liberación de óvulos en las hembras, de forma que la población total tienda a disminuir si suficiente porcentaje de individuos lo ingiere de forma continua.

Un punto crucial es que estas píldoras vecinales no son aún un producto disponible comercialmente en Estados Unidos, y no cuentan con la aprobación de organismos sanitarios canadienses para su uso por parte de ciudades, municipios o investigadores en ese país.

Por ello, los investigadores van midiendo el grado de aceptación del cebo y la variación de la “actividad ratuna” a través de las cámaras, comparando áreas de prueba con áreas de control que reciben pellets simulados sin antconcepción.

Si se observan diferencias consistentes, los responsables podrían atribuir esos cambios al efecto del anticonceptivo y no a otros factores ambientales.

Las discusiones sobre la viabilidad de la contracepción de ratas no son nuevas. En las grandes #ciudades estadounidenses y canadienses, gobiernos y científicos han explorado diversas estrategias para controlar la población de roedores ante el incremento de su presencia en alcantarillas, estaciones de metro y viejos edificios.

En Nueva York ya se han llevado a cabo proyectos piloto con productos no hormonales similares, mientras que otras ciudades como Boston abandonaron algunas pruebas tras evaluar su eficacia y coste.

En Canadá, la vía regulatoria de aprobación para este tipo de productos es compleja y, por ahora, no hay autorizaciones generalizadas. Ottawa y Toronto han considerado estas opciones, pero al momento de las evaluaciones públicas, las autoridades sanitarias y los equipos municipales siguen priorizando enfoques integrados que combinen medidas de saneamiento, manejo de residuos y reducción de fuentes de alimento para ratas.

Sin embargo, no todos los expertos comparten una confianza plena en que la contracepción pueda replicarse con éxito en entornos urbanos tan heterogéneos como parques, vías públicas, alcantarillados y túneles subterráneos.

Investigadores como Steven Belmain, ecólogo de la Universidad de Greenwich, señalan que, aunque hay evidencia de que ciertos productos no hormonales pueden mostrar efectos en condiciones de laboratorio, la evidencia en campo es más débil.

Argumenta la necesidad de más pruebas rigurosas y de una evaluación detallada de beneficios frente a posibles costos, tanto ecológicos como sociales.

¿cómo llevar el tratamiento a todas las poblaciones ratas dispersas por una ciudad tan fragmentada

El debate no es menor: incluso si el método funciona teóricamente, la pregunta operativa persiste, ¿cómo llevar el tratamiento a todas las poblaciones ratas dispersas por una ciudad tan fragmentada?

Más allá de la eficacia, las autoridades sanitarias y los gestores urbanos también deben enfrentar la compleja realidad de las ratas como vectores de enfermedades.

En Chicago, existe una alerta de leptospirosis, una infección bacteriana que puede vivir en aguas de inundación y propagarse a las personas si entra en contacto con orina de roedores; un recordatorio de que, en ciudades densamente pobladas, una reducción de la reproducción podría no ser suficiente si las condiciones de saneamiento, la humedad y la falta de control de fuentes de alimento no se abordan de forma integrada.

En Canadá, donde este tema se estudia, no siempre hay registros obligatorios de leptospirosis, lo que complica aún más la vigilancia epidemiológica.

La experiencia de estos proyectos también subraya la importancia de combinar medidas de reducción de alimento disponible —por ejemplo, contenedores de basura más seguros y recogida más regular— con estrategias de #control de plagas para limitar la necesidad de interrumpir la ecología de las ratas con métodos que impacten a otras especies.

En ese sentido, el relato destaca que, incluso si se demuestra una reducción de nacimientos en pruebas controladas, una ciudad podría enfrentar un “juego del Whack-A-Mole”, con poblaciones de roedores que migran entre barrios, parques y áreas subterráneas, haciendo necesario un enfoque coordinado y sostenido.

En última instancia, el interés público en nuevas herramientas de control de ratas debe equilibrarse con pruebas rigurosas de eficacia, consideraciones éticas y un marco regulatorio claro.

El objetivo es reducir el impacto de las ratas en la salud mental y la seguridad de las comunidades urbanas, sin depender de soluciones que puedan acarrear efectos secundarios para depredadores, humanos o el ecosistema urbano.