Un residente de Courtenay, Canadá, convierte residuos orgánicos en biochar para combatir el cambio climático y mejorar la calidad del suelo.

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En la búsqueda de soluciones para combatir el cambio climático, un residente de Courtenay, en la costa de Columbia Británica, ha encontrado una alternativa innovadora mediante la producción de biochar.

Greg Porteous, un jubilado apasionado por el medio ambiente, ha comenzado a transformar residuos orgánicos en este material similar al carbón, el cual se produce al aplicar altas temperaturas a elementos como madera, restos de plantas y lodos de alcantarillado, en un proceso conocido como pirólisis.

El biochar se caracteriza por su color negro y su capacidad para retener grandes cantidades de carbono, lo que lo convierte en una herramienta valiosa para mejorar la calidad del suelo y contribuir a la reducción de emisiones de carbono a la atmósfera.

Según la Organización de las Naciones Unidas, el biochar puede neutralizar las emisiones de carbono, al almacenar el carbono en el suelo durante décadas e incluso siglos.

Porteous decidió involucrarse en esta actividad tras investigar formas de mitigar el impacto del cambio climático. Con un horno que compró en línea, comenzó a hacer biochar en su jardín, utilizando desechos de madera y otros residuos vegetales. "Es una situación en la que todos salen ganando: el propietario del terreno se deshace de su maleza, el suelo recibe un mejorador y la atmósfera se alivia del carbono", menciona Porteous con entusiasmo.

Este compromiso no solo beneficia a quienes lo rodean, sino que también le permite mantenerse activo y conectado a la naturaleza. En los últimos años, Porteous ha creado alrededor de 9,070 kg de biochar, cantidad que ha utilizado en su propio jardín y ha compartido con sus vecinos.

El uso de biochar ha estado ganando popularidad entre empresas y países, que ven en esta sustancia una solución efectiva para los residuos de madera.

Según estudios, el biochar puede ser utilizado en la construcción de materiales más sostenibles, como el concreto y el asfalto, así como para la limpieza de cuerpos de agua contaminados por exceso de fósforo.

Asimismo, mejora la calidad del suelo, aumentando la retención de nutrientes y la humedad, lo que puede resultar en mayores rendimientos de cultivos en áreas con suelos pobres.

Investigadores han señalado que, al ser un material que se puede producir localmente, el biochar puede generar beneficios económicos en las comunidades al utilizar residuos que de otro modo serían desechados.

Sin embargo, aunque la producción de biochar en pequeñas cantidades, como la de Porteous, puede ser sumamente beneficiosa, experts advierten que este proceso debe llevarse a cabo bajo condiciones controladas para maximizar sus beneficios.

Nuevas iniciativas globales también se están enfocando en la producción de biochar. Por ejemplo, Google ha comenzado a comprar créditos de carbono de proyectos en India que convierten residuos agrícolas en biochar, destacando la importancia de esta sustancia como un enfoque prometedor para la eliminación de carbono.

Con la creciente presión sobre las comunidades y gobiernos para adoptar prácticas más sostenibles, la producción de biochar podría brindar soluciones efectivas a los desafíos ambientales actuales.

Iniciativas como las de Porteous sirven de ejemplo de cómo los individuos pueden marcar la diferencia en su entorno. "Estamos ante una oportunidad de innovar en nuestras propias comunidades, y eso es algo emocionante", concluye Mabee, un experto en políticas energéticas.

### Historia del Biochar

El uso de biochar no es una novedad; se remonta a civilizaciones antiguas, como la cultura de los incas en la Amazonía, quienes utilizaban el biochar para enriquecer su suelo.

Hoy en día, la ciencia moderna está redescubriendo estos métodos ancestrales como parte de la solución para abordar el cambio climático y promover la sostenibilidad en la agricultura.