La Salle Santander acoge dos exposiciones sobre terrorismo para jóvenes, con testimonios, cómics y materiales didácticos, promoviendo la memoria histórica, el respeto y la convivencia.
En un esfuerzo claro por enseñar la historia reciente desde la cercanía y la convivencia, el colegio #La Salle Santander abrió sus puertas para mostrar dos exposiciones sobre #terrorismo pensadas para alumnos en edad escolar.
La iniciativa llega gracias a la colaboración entre el #Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y la Fundación Fernando Buesa, y pretende que los #jóvenes entiendan qué ha ocurrido en España y por qué es importante recordar con respeto y rigor.
La concejala de Educación, Noemí Méndez, estuvo presente en la visita y dejó claro el compromiso del centro con la #educación en valores. Según la edil, es imprescindible acercar a los alumnos una parte clave de la historia reciente desde el foco del respeto, el rigor y la sensibilidad hacia las víctimas.
Méndez destacó que este tipo de iniciativas ayuda a formar ciudadanos críticos y, sobre todo, comprometidos con la convivencia en una sociedad plural y democrática.
Las dos muestras son accesibles para jóvenes y buscan simplificar conceptos complejos sin perder rigor. La primera, titulada “Dolor y Memoria”, utiliza el cómic para abordar nueve historias de víctimas de distintas formas de terrorismo: ETA, ultraderecha, GRAPO y yihadismo.
Cada panel combina ilustración, textos en varios idiomas y códigos QR que permiten ampliar la información para quienes quieran profundizar.
La segunda exposición, “Historia y Memoria del Terrorismo”, ofrece un recorrido cronológico desde 1960 hasta la actualidad. Su objetivo es que estudiantes y comunidad educativa comprendan la evolución de estas violencia y sus consecuencias para la sociedad española. Esta propuesta nace de la idea de un docente de Historia de la Universidad Complutense de Madrid, Pedro Barruso Bares, y se enmarca en una labor de divulgación educativa que ya se ha visto en otros centros del país.
Titulada “El terrorismo de ETA
La iniciativa se complementa con una charla destinada a alumnos de 2º de Bachillerato, titulada “El terrorismo de ETA. La importancia del relato”, a cargo del periodista Miguel Ángel Idígoras y de Marta Buesa. En la visita estuvieron presentes representantes de la Asociación Cántabra de Víctimas del Terrorismo (ASCANVITE) y del propio Centro Memorial, lo que dio un matiz práctico a la experiencia: escuchar de primera mano testimonios de quienes han vivido de cerca estas épocas de violencia.
Además de la experiencia educativa que ofrecen estas exposiciones, conviene recordar que la memoria de estas décadas violentas ha estado presente en el debate público español durante años.
Tras la actividad más conocida de estas víctimas, España ha vivido momentos en los que se ha trabajado por reconocer a las víctimas y promover la convivencia.
A nivel histórico, el terrorismo en España ha incluido diferentes etapas y actores, desde grupos terroristas como ETA hasta otros momentos de violencia de ideologías extremistas o de grupos violentos de distintos grupos.
En años recientes, la sociedad española ha seguido avances legales y cívicos que buscan reparar y dignificar a quienes padecieron la violencia, y mostrar a los más jóvenes las lecciones de esa historia.
El objetivo de estas exposiciones no es solo informar, sino generar empatía y reflexión. Entender la memoria de las víctimas sirve para valorar la libertad y la convivencia, y para que las próximas generaciones aprendan a debatir y resolver conflictos sin recurrir a la violencia.
Para lectores acostumbrados a lo práctico, esta propuesta se apoya en recursos didácticos como cómics, materiales audiovisuales y códigos QR que vinculan a contenidos ampliados, de modo que el aprendizaje sea accesible y atractivo.
En definitiva, la acción de La Salle Santander, respaldada por entidades que trabajan con víctimas y memoria, plantea una forma concreta de educación en valores: enseñar a mirar al pasado con honestidad, a comprender las consecuencias del terrorismo y a construir una convivencia basada en el respeto, la diversidad y la defensa de las reglas democráticas.
Es un paso claro para formar, en palabras de la concejala, ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con la convivencia.
