La Comunidad de Madrid detalla un año 2025 con 9.318 personas atendidas y un incremento de inversión en salud mental, con foco en autonomía, inclusión y lucha contra el estigma.
La Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de #Madrid anunció que el año pasado se dio el alta a 954 personas con enfermedad mental grave y duradera, que dejaron de necesitar apoyos tras alcanzar objetivos de autonomía personal e integración social.
Este avance, aseguran desde la Consejería, no habría sido posible sin la labor diaria de la red pública de salud mental, que desde hace años viene trabajando con actuaciones rehabilitadoras en estrecha coordinación con los equipos de Salud Mental.
Gracias a ese trabajo coordinado, estas personas pueden vivir de forma más independiente y participar de forma más plena en la vida de su barrio y de su ciudad.
En 2025, la red pública dio cobertura a 9.318 personas y a sus familias. Entre los usuarios, el 58,6% fueron hombres y el 41,4% mujeres. Estas cifras reflejan la magnitud de la atención que ofrece el sistema público para atender necesidades diversas, desde intervención en centros de rehabilitación psicosocial hasta apoyo a domicilio para quienes requieren seguimiento continuo.
Por recursos, 2.528 personas participaron en centros de rehabilitación psicosocial; 1.346 en dispositivos de atención diurna; 2.014 en rehabilitación laboral; 1.459 recibieron apoyo en sus domicilios a través de los Equipos de Apoyo Social Comunitario; 1.336 en recursos residenciales; y 366 en pisos supervisados y pensiones. Además, otras 269 hicieron uso de centros especializados dirigidos a personas sin hogar. Estos números muestran una red amplia y variada, capaz de adaptar la atención a cada situación concreta.
La Consejería destinará este año 105 millones de euros para seguir potenciando la respuesta integral a estas personas, lo que representa un crecimiento del 13,4% respecto al ejercicio anterior.
Con esa inversión, la red pública de atención a personas con enfermedad mental grave y duradera está compuesta por 7.181 plazas públicas y 233 centros y servicios. Entre ellos se encuentran dispositivos de día, rehabilitación psicosocial y laboral, equipos de apoyo comunitario que se desplazan a domicilios, residencias, pisos supervisados y plazas en pensiones, además de la atención especializada para personas sin hogar.
En total, trabajan más de 1.500 profesionales para garantizar apoyo a las familias, asesoramiento personalizado y programas de información y orientación para resolver conflictos.
Más allá de las cifras, las autoridades subrayan que todas estas acciones persiguen un objetivo claro: promover la autonomía de las personas con enfermedad mental y facilitar su inclusión social en el entorno familiar y comunitario.
Con la idea de que la sociedad vea la salud mental como una cuestión de interés público y de convivencia
También señalan que, junto a la atención directa, se llevan a cabo campañas de sensibilización y lucha contra el estigma asociado a estas discapacidades, con la idea de que la sociedad vea la salud mental como una cuestión de interés público y de convivencia.
Este conjunto de medidas se presenta como un paso más en la apuesta de la Comunidad de Madrid por una gestión pública eficiente y orientada a resultados visibles en la vida cotidiana de los madrileños.
Se trata, según los responsables, de conectar la atención clínica con el apoyo social, lo que facilita que las personas afectadas puedan volver a su trabajo, a sus estudios o a su vida personal con mayor normalidad, reduciendo la carga familiar y mejorando la cohesión vecinal.
En resumen: más recursos, mejor coordinación y una red pública que quiere estar a la altura de las necesidades reales de la gente, con un enfoque práctico y orientado a la autonomía y la dignidad de cada persona.
