Un fármaco oral con cannabidiol podría revolucionar el daño cerebral neonatal: primer estudio mundial en Madrid

La investigación del Hospital Clínico San Carlos de la Comunidad de Madrid desarrolla un jarabe de cannabidiol para tratar la encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal. Es un ensayo mundial único que busca complementar la terapia de hipotermia y mejorar el pronóstico de los recién nacidos afectados.

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En el Hospital Clínico San Carlos, ubicado en la Comunidad de Madrid, se ha puesto en marcha un estudio que afirma ser único a nivel mundial: fabricar y probar un medicamento oral basado en #cannabidiol para tratar el daño cerebral en recién nacidos causado por la falta de oxígeno al nacer.

Este fármaco se presentaría en forma de jarabe, pensado específicamente para la población neonatal y para adaptarse a sus necesidades tan especiales.

La iniciativa es posible gracias a una beca de la Fundación Caixa Research, que apoya proyectos en cuidados de la #salud y en innovación farmacéutica.

El objetivo principal de la #investigación es desarrollar una formulación oral segura y eficaz de cannabidiol, una sustancia no psicoactiva derivada de la planta de cannabis, que podría ayudar a corregir la disfunción neurológica que aparece cuando el cerebro de un bebé no recibe suficiente oxígeno y flujo sanguíneo.

Este fenómeno, conocido como encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal, es una de las causas que más miedo da entre los neonatos, y, a nivel mundial, es responsable de millones de casos de muerte o de discapacidades duraderas cada año.

En el Clínico San Carlos trabajan de la mano con el servicio de Farmacología Clínica, la Farmacia Hospitalaria y el Departamento de Galénica de la Universidad Complutense para asegurar que la formulación sea adecuada desde el primer día de vida.

La investigación no nace de la nada: se apoya en años de trabajo en los que el cannabidiol ha mostrado, en modelos preclínicos, la capacidad de modular tres procesos clave que dañan el cerebro en la hipoxia-isquemia.

Por un lado está la inflamación, que agrava el daño; por otro, el estrés oxidativo, que oxida las células; y, por último, la excitotoxicidad, que dispara un daño excesivo por la actividad de ciertos nervios.

Según los investigadores, este enfoque triple es lo que podría explicar el potencial beneficio del cannabidiol sin generar efectos adversos importantes.

En estas primeras etapas, los científicos señalan que su acción podría ser compatible con otras terapias ya utilizadas en neonatos.

Los resultados en modelos animales han sido alentadores. En pruebas preclínicas, la administración de cannabidiol ha reducido el daño cerebral entre un 50% y un 75% en función de la severidad del caso y del momento de la administración.

Incluso se ha observado que, cuando se trata de forma rápida, los animales que recibieron cannabidiol a título único después del episodio hipóxico-isquémico presentaban una recuperación funcional que, en la práctica, se acercaba o alcanzaba el 100% en edades posteriores.

Estos hallazgos han llevado a explorar la combinación con la hipotermia terapéutica, una práctica que ya se utiliza como tratamiento estándar en muchos países para reducir el daño cerebral, pero que no siempre evita secuelas.

Pero sumada al cannabidiol lograba reducir el daño de forma muy notable

En estudios preclínicos, la combinación mostró efectos sinérgicos: en situaciones graves, la hipotermia por sí sola no era suficiente, pero sumada al cannabidiol lograba reducir el daño de forma muy notable.

La historia de este campo es reciente pero significativa. En 2019 se abrió la puerta a ensayos clínicos internacionales para combinar cannabidiol con hipotermia en recién nacidos con encefalopatía hipóxico-isquémica.

En aquel momento, el Hospital Clínico San Carlos participó con dos pacientes; uno de ellos, con un cuadro muy serio, mostró una evolución favorable que permitió un desarrollo prácticamente normal.

Sin embargo, ese ensayo global se suspendió en parte por la irrupción de la pandemia de Covid-19. A día de hoy, los investigadores destacan que estamos ante un momento clave: si este proyecto consigue una formulación adecuada y segura para pacientes neonatales, podría convertirse en una alternativa terapéutica que complemente la hipotermia y, con ello, mejorar los resultados de millones de niños en todo el mundo.

El equipo del Clínico San Carlos subraya que este proyecto no promete una cura, sino una posible mejora de los resultados en el manejo de una de las condiciones más graves que puede afectar al cerebro de un bebé al nacer.

La idea es avanzar con rigor hacia un tratamiento fiable, que se desarrolle en la farmacia del propio hospital para garantizar calidad, seguridad y adecuación a la población neonatal.

Los responsables de la investigación destacan además que este esfuerzo refleja el compromiso de su centro con la innovación farmacéutica y la atención a un grupo de pacientes que históricamente ha recibido muy poca atención en el desarrollo de medicamentos.

Con esta iniciativa, #Madrid pretende situarse a la vanguardia en el uso de cannabidiol en pediatría y, sobre todo, en la búsqueda de soluciones que cambien el pronóstico de quienes nacen con una vulnerabilidad cerebral tan marcada.

Si los resultados son positivos, podría abrir la puerta a un nuevo capítulo en la medicina neonatal, con tratamientos orales que acompañen a las terapias ya existentes y, en última instancia, reducir la carga de discapacidades asociadas a la falta de oxígeno al nacer.

La comunidad científica observa con cautela, pero con esperanza, que este sea el inicio de una trayectoria que combine ciencia básica, ensayo clínico y desarrollo farmacéutico para un beneficio real en los recién nacidos y sus familias.