Exposición dedicada a la porcelana producida en la Real Fábrica del Buen Retiro, con piezas de Capodimonte, Sèvres y Meissen, en el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, entrada gratuita hasta el 7 de junio.
Más de setenta objetos componen la muestra, que propone un recorrido que contextualiza la #porcelana como un lenguaje de la corte y como un puente entre talleres europeos y la España de la Ilustración.
La exhibición podrá visitarse en el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, con entrada gratuita, hasta el próximo 7 de junio.
El conjunto reúne servicios de mesa, esculturas, floreros y jarrones que estuvieron destinados a la corte durante varias décadas, y que, según la trayectoria histórica, pasaron a venta pública en 1789.
Este itinerario museístico sitúa estas piezas dentro de un relato que combina artesanía, prestigio de la porcelana y estrategias de protocolo en la España del siglo XVIII.
El eje de la muestra recorre la porcelana de Meissen y Capodimonte, para continuar con piezas de porcelana dura y delicada, característicos de la manufactura madrileña, con un énfasis en la etapa en que la corte encargaba objetos para usos de protocolo y celebración.
Supuestamente, estas piezas revelan la red de contactos entre talleres europeos y la corte española, así como la necesidad de abastecer servicios para banquetes y ceremonias.
La #historia de la porcelana europea, tal y como se extrae del conjunto, está marcada por Meissen, la primera fábrica de porcelana occidental establecida en Alemania.
Capodimonte, creada en Nápoles en 1743 por Carlos VII de Nápoles—futuro Carlos III de España—, desempeñó un papel clave al traer artesanos y técnicas a #Madrid a partir de 1760, dando inicio a la Real Fábrica de Porcelana de Su Majestad Católica, ubicada en el contexto del jardín del Buen Retiro.
Este trasvase de talentos explicó, en buena medida, la llegada de una tradición que unía gusto europeo y encargo real.
Introdujo una porcelana dura obtenida con una mezcla que sustituyó el caolín por sepiolita
Entre los hitos técnicos, cabe señalar que Bartolomé Sureda, hacia 1804, introdujo una porcelana dura obtenida con una mezcla que sustituyó el caolín por sepiolita, procedente de Vicálvaro y Vallecas.
Este progreso técnico permitió ampliar la paleta de usos y la durabilidad de las piezas, un tema que la exposición aborda para entender la innovación en la cerámica de la época.
En el plano museográfico, la muestra se apoya en el marco del recinto histórico: el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán funciona como escenario para contextualizar estas porcelanas dentro de un paisaje cultural que incluye también la historia de la China en el Retiro y la relación entre manufacturas y redes de comercio europeas.
Además, el proyecto recoge hallazgos de campañas arqueológicas, como las desarrolladas en el Huerto del Francés, que permitieron reconstruir parte de las infraestructuras hidráulicas vinculadas a las fábricas y a su funcionamiento a lo largo del tiempo.
Un proyecto de investigación financiado por la Comunidad de Madrid durante el año 2000 localizó más de 16 yacimientos de tierras y minerales usados en la fabricación de porcelana, con indicios de procedencia en lugares como Colmenar Viejo, Galapagar o Vicálvaro.
Este marco de contexto refuerza la idea de que la porcelana no es solo objeto estético, sino un espejo de las redes de comercio, de la diplomacia cultural y de las aspiraciones políticas de la España de la Ilustración.
La exposición invita a contemplar estas piezas como testigos de una Europa conectada por talleres, mercados y cortes que compartían un lenguaje de lujo y prestigio.
Supuestamente, algunas piezas conservan vestigios de sus colores y policromía originales, lo que añadiría capas de interés para coleccionistas y curiosos.
