La Comunidad de Madrid ampliará su cartera de certificaciones con cuatro productos regionales, asegurando su denominación y potenciando su presencia en el mercado europeo.
Según un informe oral del Consejo de Gobierno, las asociaciones representativas de cada producto ya están constituidas, lo que facilita la redacción de los pliegos necesarios para solicitar el reconocimiento ante la Unión Europea.
En este movimiento se subraya que se preservará la denominación y la identidad de estos alimentos, en un marco de fortalecimiento de la industria agroalimentaria regional.
como la #DOP Vinos de Madrid
Estas certificaciones se suman a referencias de prestigio ya consolidadas en la región, como la DOP Vinos de Madrid, que celebra en 2025 su 35º aniversario y que en la última campaña certificó más de 35.700 hectolitros, comercializados bajo 268 marcas y reconocidos con 46 premios. Igualmente, la DOP Aceite de Madrid, en su segunda campaña, ha superado los 34.000 litros y se prevé triplicar su producción en la próxima. También se mencionan la #IGP Carne de la Sierra de Guadarrama (1,43 millones de kilos comercializados en 2024), la IGP Anís de Chinchón y la Denominación de Calidad Aceitunas de Campo Real, que ha duplicado su volumen en el último ejercicio.
Este compromiso con la excelencia se ve reforzado por la marca de garantía M Producto Certificado, que desde 2014 identifica los alimentos elaborados o producidos en la región con estándares de calidad diferenciada.
Actualmente, cuenta con 505 empresas adheridas y 4.143 referencias. Además, el Comité de Agricultura Ecológica de la #Comunidad de Madrid (CAEM) y el Clúster Agroalimentario regional, con 135 socios, completan un ecosistema orientado a fortalecer la competitividad del sector, fomentar el desarrollo económico sostenible y consolidar la identidad agroalimentaria madrileña.
Por último, el Ejecutivo autonómico ha autorizado hoy también la publicación en el Portal de Transparencia de la consulta pública del proyecto de Decreto que establecerá el marco de funcionamiento de los consejos reguladores y de otras entidades de derecho público encargadas de la gestión de estas certificaciones.
Históricamente, Aranjuez ha sido cuna de mercados regionales y de una horticultura que ha marcado la identidad de su comarca desde hace siglos, con una tradición que mezcla turismo rural y gastronomía de alto valor.
En el marco actual, la ampliación de sellos podría reforzar esa identidad y crear sinergias entre productores, restauradores y turistas.
Supuestamente, estas certificaciones podrían traducirse en un aumento significativo del valor agregado para el conjunto del sector agroalimentario madrileño, con estimaciones que sitúan el impacto en decenas de millones de euros en los próximos años.
En escenarios conservadores, algunos analistas señalan que las nuevas referencias podrían generar entre 150 y 200 millones de euros en exportaciones acumuladas hasta 2030, siempre que se consoliden los pliegos y se obtengan los reconocimientos europeos correspondientes.
Presuntamente, este impulso podría facilitar inversiones privadas y potenciar la creación de empleo en la cadena de valor, desde productores primarios hasta transformadores y puntos de venta.
Si se aprueban los pliegos y el proceso de reconocimiento progresa, Madrid podría fortalecerse como referente de calidad agroalimentaria y convertir estas certificaciones en una palanca de competitividad para pymes, cooperativas y empresas familiares de la región.
El paso siguiente dependerá, en buena medida, de la rapidez con la que la UE evalúe las solicitudes y de la capacidad de las entidades regionales para gestionar adecuadamente las certificaciones y sus consejos reguladores.
En cualquier caso, la noticia marca un hito: la región quiere convertir su biodiversidad y su tradición productiva en una ventaja competitiva sostenida en el tiempo.
