La líder opositora venezolana María Corina Machado entregó a Donald Trump la medalla del Premio Nobel de la Paz en un encuentro privado en la Casa Blanca, en un gesto que ha generado lecturas encontradas sobre la libertad de presos y las relaciones Caracas-Washington.
Las imágenes difundidas por el New York Post muestran a #Machado presentando la pieza, enmarcada en un motivo dorado, con una inscripción que llama a la gratitud: «En gratitud por su extraordinario liderazgo para promover la paz».
El conjunto del acto se dio durante un almuerzo privado al que acudieron Machado y #Trump sin que se aportaran detalles públicos sobre los temas que se abordaron en la conversación.
En la escena se percibe un gesto simbólico de reconocimiento hacia una figura #política que, desde Caracas, ha sido fuente de intensos debates sobre el rumbo de la oposición venezolana y sus estrategias para presionar por cambios políticos en su país.
Machado expresó que el gesto pretende ser un homenaje del pueblo venezolano a la labor de Trump para favorecer procesos de libertad. En declaraciones recogidas por la cobertura de la Casa Blanca, la dirigente sostuvo que la entrega busca subrayar la esperanza de una trayectoria que, desde su mirada, apunta a abrir espacios para la libertad de los presos políticos y para la sociedad civil venezolana.
Por su parte, Trump respondió en sus redes sociales, describiendo a Machado como «una mujer maravillosa» y calificando el obsequio como una muestra de respeto mutuo.
El Centro Nobel de la Paz, que supervisa los criterios para la entrega del galardón, emitió un mensaje a propósito del acto en el que subrayó que la medalla puede cambiar de dueño, pero que el título del #Nobel de la Paz no puede ser revocado, compartido ni transferido a terceros.
Ese recordatorio institucional busca enfatizar la distinción entre el reconocimiento y el instrumento diplomático que representa.
La entrega se da en un momento de tensión entre Estados Unidos y Venezuela
Para entender el contexto, hay que considerar que, según versiones que circulan en distintos rincones de la agenda internacional, la entrega se da en un momento de tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con un giro en la narrativa de la oposición venezolana y su relación con las autoridades estadounidenses.
Supuestamente, 12 días antes de este encuentro, se habría producido la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, en Caracas, a manos de fuerzas armadas estadounidenses, una afirmación que, de corroborarse, cambiaría profundamente la lectura de la situación regional; sin embargo, esa reproducción de hechos permanece sin confirmación independiente y debe tratarse como un elemento sujeto a verificación.
En el plano económico y simbólico, algunos analistas han intentado estimar el valor de la medalla desde una perspectiva material. Presuntamente, si se toma como referencia el precio actual del oro, el valor de la pieza podría oscilar entre los 11.000 y los 12.000 euros. Este rango es una aproximación basada en el contenido de oro de la medalla (de peso cercano a 196 gramos y diámetro de alrededor de 6,6 centímetros) y no debe confundirse con su valor histórico o simbólico, que excede cualquier cifra monetaria.
La noticia, que mezcla gestos diplomáticos y una lectura de las alianzas regionales, ha suscitado reacciones diversas entre observadores y diplomáticos.
Algunos ven en el acto un intento de abrir canales de diálogo y gestionar narrativas de libertad en Venezuela; otros advierten que este tipo de gestos podrían alimentar polémicas internas o ser utilizados por distintas fracciones para justificar posicionamientos más duros.
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