Una publicación en Truth Social mostró a Trump en un marco similar al de Wikipedia afirmando que sería el presidente interino de Venezuela. El gesto se dio en medio de una crisis venezolana y sin reconocimiento oficial de Washington ni de Caracas.
La pieza visual replica un recuadro al estilo de Wikipedia, con una foto del mandatario y la leyenda inglesa “Acting President of Venezuela”. La publicación no cuenta con respaldo oficial, jurídico ni diplomático, y no existe reconocimiento formal ni desde Washington ni desde Caracas que avale tal cargo.
El hecho llega en un momento de alta tensión para Venezuela, marcado por una disputa interna y la noticia de la supuesta captura de Nicolás Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Supuestamente, estas afirmaciones no han sido verificadas por fuentes gubernamentales y la circulación de la imagen se dio sin explicación adicional que contextualizara el episodio.
Presuntamente, la publicación ha sido compartida por redes de seguidores y ha generado debate en foros internacionales, donde analistas y observadores piden cautela ante publicaciones sin corroboración.
De fondo, el suceso se inscribe en un historial de fricciones entre Estados Unidos y #Venezuela que ha caracterizado las últimas dos décadas. A lo largo de los años, la relación bilateral ha estado marcada por choques diplomáticos y sanciones que buscan presuntamente presionar cambios de política en Caracas.
En este marco, la desinformación ha surgido como un arma de doble filo, ya que puede influir en la percepción pública y en la dinámica de respuestas oficiales, incluso cuando no hay confirmación de los hechos.
Para contextualizar, la escena venezolana ha sido escenario de múltiples narrativas contradictorias en distintas etapas: momentos en que la conversación internacional giró en torno a reconocimientos de gobernabilidad, a disputas sobre la legitimidad de las autoridades y a llamados a procesos electorales con condiciones consideradas justas por actores regionales e internacionales.
Supuestamente, estas tensiones se han reflejado en movimientos de actores externos y en debates sobre la legitimidad de liderazgos interinos o provisionalmente designados en distintos momentos del siglo XXI.
Analistas señalan que este tipo de publicaciones alimenta la desinformación y puede contribuir a la erosión de la confianza en las instituciones
Analistas señalan que este tipo de publicaciones alimenta la desinformación y puede contribuir a la erosión de la confianza en las instituciones, sobre todo cuando no hay confirmación oficial ni verificación independiente.
En la práctica, la difusión de imágenes manipuladas o fuera de contexto puede impactar mercados, movimientos de opinión pública y la dinámica de las discusiones diplomáticas, especialmente en un periodo de incertidumbre regional.
Desde una perspectiva histórica, la relación entre Estados Unidos y Venezuela ha estado marcada por vaivenes, con episodios de cooperación limitada, sanciones y presión política mutua.
En años recientes, estas dinámicas han adquirido una dimensión mediática importante, en la que las #redes sociales juegan un papel clave para la propagación de narrativas rápidas, a veces sin un filtro de verificación.
Supuestamente, la rapidez de estas publicaciones alcanza a influir incluso en actores institucionales, generando interrogantes sobre la responsabilidad de las plataformas para moderar contenido que podría estar desinformando a la opinión pública.
Frente a este panorama, las autoridades y los analistas recomiendan verificar las afirmaciones a través de fuentes oficiales y confirmar la autenticidad de cualquier material visual con contexto verificable antes de sacar conclusiones.
En síntesis, este episodio subraya la persistencia de la desinformación en tiempos de crisis y la necesidad de una mirada crítica ante contenidos que buscan situar a figuras políticas en roles que no han sido oficialmente reconocidos.
