Un balance que sigue aumentando tras una ola de frío extremo que afectó dos tercios del país, con decenas de fallecidos, cientos de miles sin suministro eléctrico y graves interrupciones en transporte y servicios.
Las autoridades han confirmado que la cifra de fallecidos continúa en aumento, con nuevos decesos reportados en el sur y en el noreste del país, principalmente por hipotermia y por accidentes vinculados con la acumulación de nieve y hielo.
En Nueva York se concentran nueve muertes: ocho en la ciudad y una en Long Island. En Tennessee se registraron cinco fallecidos, Pensilvania reportó cuatro, Texas tres e Iowa dos, entre otros estados afectados. Entre las víctimas hay casos particularmente graves, como una mujer que falleció tras ser arrollada por una máquina quitanieves en un estacionamiento público en Massachusetts, hecho en el que su marido resultó herido.
En el condado de Lehigh, Pensilvania, tres personas fallecieron mientras retiraban nieve, según el informe forense local. En Texas, al menos un adolescente perdió la vida tras que un vehículo perdiera el control en una vía cubierta de hielo.
El impacto va más allá de las pérdidas humanas. El núcleo de la tormenta ya pasó, pero la red eléctrica y la capacidad de desplazamiento continúan bajo presión. Tennessee encabeza la lista de estados sin electricidad, con más de 172.000 hogares desconectados, seguido por Misisipi con cerca de 140.000 y Luisiana con alrededor de 99.000. En otros estados de la costa este, como Virginia, Carolina del Norte y Georgia, entre 20.000 y 40.000 hogares aún no cuentan con suministro eléctrico.
La situación ha afectado de manera significativa el #transporte aéreo
La situación ha afectado de manera significativa el transporte aéreo. Según la información recopilada por FlightAware, este martes se cancelaron 1.851 vuelos y aproximadamente 2.900 fueron retrasados. Los aeropuertos con mayores demoras fueron el John F. Kennedy de Nueva York, O’Hare de Chicago y el de Boston, mientras que las mayores cancelaciones se concentraron en Dallas–Fort Worth, Charlotte-Douglas y Miami.
Desde el inicio de la tormenta, cerca de 20.000 vuelos han sido cancelados.
El secretario de Transporte, en una entrevista con un canal de noticias, indicó que se espera una recuperación gradual de la normalidad en los aeropuertos a partir de este miércoles, a medida que las condiciones meteorológicas permitan reanudar operaciones de forma estable.
La ola de frío extremo que acompaña a la tormenta mantiene temperaturas bajo cero en gran parte del país. En las zonas interiores, las máximas se sitúan alrededor de -5 °C, y las mínimas, debido al aire ártico, se perciben por debajo de -20 °C en varios estados.
En Nueva York no se esperan temperaturas por encima de 0 °C hasta, al menos, el próximo lunes, con mínimas que oscilarán entre -11 °C y -18 °C durante toda la semana.
Históricamente, este tipo de temporales ha dejado lecciones sobre la preparación de redes eléctricas y la gestión de emergencias en climas extremadamente fríos.
Entre las experiencias pasadas figuras recientes dela región han evidenciado la necesidad de reforzar la infraestructura crítica y de afinar los protocolos de respuesta rápida para evitar que el frío extremo deje sin servicios básicos a comunidades enteras.
Analistas señalan que este episodio podría acelerar debates sobre la resiliencia de los sistemas de energía, el apoyo a comunidades rurales y la coordinación entre autoridades estatales y federales para enfrentar eventos climáticos de gran magnitud.
A medida que la tormenta retrocede, las autoridades advierten a la población sobre la posibilidad de nuevos rescates y emergencias vinculadas a nevadas persistentes y a árboles caídos, especialmente en zonas urbanas y en corredores de autopistas.
