Los recortes de fondos federales en los programas de salud de Nueva York amenazan gravemente la atención a la salud mental y la adicción.

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La Gobernadora Kathy Hochul ha revelado un desglose de los drásticos recortes presupuestarios realizados por la administración Trump, que impactarán severamente a los programas de salud en el estado de Nueva York.

Según el análisis, se estima que el estado perderá más de 360 millones de euros en fondos destinados a servicios de salud mental y adicción, lo que tendrá consecuencias devastadoras en la seguridad y el bienestar de los neoyorquinos.

Hochul expresó su preocupación, afirmando que "recortar fondos para la salud pública, la prevención del suicidio y los servicios de adicción es simplemente cruel y afectará sobre todo a los neoyorquinos comunes".

La Gobernadora enfatizó que no existe otro estado en la nación con los recursos suficientes para compensar estos recortes tan significativos. "Es hora de que los funcionarios electos de Nueva York se levanten y luchen contra estas decisiones", añadió.

El Comisionado del Departamento de Salud del Estado, el Dr. James McDonald, también se mostró desilusionado por la abrupta terminación de estas subvenciones, las cuales estaban diseñadas para preparar al estado para futuras pandemias.

"La nación estuvo mal preparada para la última pandemia, y ahora estamos viendo un patrón similar donde se toman decisiones sin considerar la salud pública", comentó McDonald.

Las inversiones pasadas permitieron que Nueva York desarrollara estrategias para prevenir enfermedades crónicas y mejorar la nutrición.

La Comisionada de Servicios de Adicción y Apoyos, la Dra. Chinazo Cunningham, advirtió que estos recortes amenazan las fuentes de financiación críticas para la prevención y el tratamiento de la adicción.

"Esto pone en riesgo vidas y sobrecarga a los proveedores que trabajan incansablemente en la primera línea de esta crisis de salud pública", afirmó Cunningham, quien se comprometió a proteger y expandir el acceso a servicios vitales.

Por su parte, la Comisionada de Salud Mental, la Dra. Ann Sullivan, señaló que estos drásticos recortes podrían frenar el progreso logrado en la prestación de servicios de salud mental en comunidades tradicionalmente marginadas.

"Hemos avanzado demasiado en la salud mental como para retroceder", indicó Sullivan, instando a los legisladores federales a desafiar estas reducciones.

En términos de números, el Departamento de Salud espera perder más de 300 millones de euros en financiación, lo que afectará a actividades esenciales para el funcionamiento de la salud pública, incluyendo la vigilancia de virus, respuesta a brotes y actividades de prevención.

La falta de estos fondos debilitará la infraestructura de salud pública del estado, afectando la capacidad de las comunidades para recibir información actualizada sobre brotes de enfermedades.

En el ámbito de la adicción, la OASAS anticipa una pérdida de 40 millones de euros, lo que resultará en recortes significativos a los servicios de prevención y tratamiento.

Estos recortes amenazan programas vitales que apoyan a individuos en recuperación y acceso a recursos necesarios. Por ejemplo, la eliminación de fondos para viviendas transitorias y programas de tratamiento dejará a muchas personas en situaciones vulnerables.

Además, el Departamento de Salud Mental prevé una reducción de 27 millones de euros, lo que impactará a programas diseñados para mantener a las personas en sus hogares y conectadas a sus sistemas de apoyo durante el tratamiento.

La pérdida de estas subvenciones podría aumentar la dependencia de los servicios de emergencia y la atención hospitalaria, dejando menos recursos comunitarios para los neoyorquinos más vulnerables.

En resumen, los recortes federales amenazan con desmantelar la red de apoyo crítico que mantiene la salud pública en Nueva York, lo que podría tener consecuencias devastadoras para la comunidad, especialmente en tiempos donde la salud mental y el bienestar son más esenciales que nunca.