La Red de Acción sobre Alcohol advierte sobre la normalización del consumo y revela cifras de daños, con una mirada a la generación joven y a posibles medidas fiscales y de disponibilidad.
En México, 112 muertes diarias están asociadas al consumo de alcohol, cifra que la coalición señala como una muestra de la magnitud del problema y de la presión cultural que envuelve al consumo durante fechas festivas.
La coalición subraya que la industria alcoholera ha logrado introducir el consumo en el tejido de las relaciones humanas y la cultura, presentándolo como un facilitador del afecto y la amistad.
Esta lectura no solo es una forma de mercadotecnia, sino una estrategia que, según la organización, normaliza el uso de una sustancia que ya ha dejado secuelas sanitarias importantes en la población.
Según el informe de la Red, el daño asociado al #alcohol es amplio y complejo. Se estima que alrededor de 210.000 nuevos casos de enfermedades atribuibles al consumo de esta sustancia se han registrado en fechas recientes, entre ellos cirrosis hepática, pancreatitis, trastornos por uso de alcohol, varios tipos de cáncer y daño neurológico.
Esta amplitud de daños explica que seis de las diez principales causas de muerte en #México estén vinculadas con el consumo de alcohol, una situación que, según la coalición, exige una reflexión profunda sobre las #políticas públicas y la forma en que se comunican los riesgos a la población.
Parte de la problemática, especialmente en estas fechas, viene de la normalización cultural del consumo de bebidas alcohólicas en contextos sociales, apoyada por estrategias de mercadotecnia que supuestamente están respaldadas por la industria y por organizaciones que se presentan como think tanks o asociaciones de investigación social.
En este punto, la Red señala de forma explícita la existencia de organizaciones consideradas por la coalición como fachada, como la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC) y la Alianza Mexicana por un Consumo Responsable; presuntamente, estas entidades facilitan la transmisión de mensajes que favorecen la adopción del consumo dentro de la cultura cotidiana.
Aun así, la coalición reconoce que en los últimos años las nuevas generaciones están optando por estilos de vida más saludables y por priorizar la salud mental y el bienestar físico.
Alcohol y Tabaco de 2025 evidencia una disminución en el consumo anual entre adolescentes
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco de 2025 evidencia una disminución en el consumo anual entre adolescentes, que se redujo a 17,8 %, un indicio de cambios culturales influenciados por la educación y la concienciación en torno a los riesgos.
En el marco de estas discusiones, la coalición también señala que existen herramientas de política pública consideradas costo-efectivas para frenar el consumo.
Entre ellas figuran subir impuestos al alcohol y regular la disponibilidad de bebidas alcohólicas, medidas que, según el análisis de RASA, podrían traducirse en reducciones de consumo y, con ello, en la disminución de enfermedades asociadas y de muertes prematuras.
Desde la perspectiva fiscal, el último informe trimestral de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aporta un dato relevante para el debate: la recaudación por productos como tabaco, alcohol, bebidas azucaradas y alimentos de alta densidad calórica alcanzó 159.000 millones de pesos mexicanos, cifra que, a partir de un tipo de cambio estimado, equivale aproximadamente a 7,95 mil millones de euros. Esta suma representa un incremento de casi 4 % frente al año anterior, lo que plantea preguntas sobre el equilibrio entre recaudación fiscal y salud pública.
A nivel internacional, la conversión de este monto a divisas destaca la magnitud de la recaudación asociada al consumo de bebidas alcohólicas en México y su impacto en presupuestos y políticas públicas.
Según un equivalente aproximado, 9.288 millones de dólares, cifra citada en el informe, se traducen en cerca de 8,5 mil millones de euros al tipo de cambio vigente, lo que subraya la importancia de gestionar el consumo desde el ámbito sanitario, educativo y fiscal.
La Red de Acción sobre Alcohol concluye con un llamado a las autoridades, la industria y la sociedad civil para replantear la forma en que se comunica el consumo de alcohol y para fortalecer estrategias que protejan a adolescentes y población vulnerable.
