La Casa Blanca sostiene que el refuerzo militar en Groenlandia no cambia la meta de EE. UU. de hacerse con la isla, frente a un aumento de presencia europeo en el Ártico.
Según Leavitt, la decisión forma parte de una estrategia más amplia de #seguridad y no depende de movimientos puntuales de la región europea. La funcionaria subrayó que el presidente no cambiará su trayectoria por presiones externas, y que la movilidad militar en el Atlántico Norte está pensada para fortalecer la disuasión en una zona de gran interés estratégico.
Día tras día, la región ártica ha adquirido una relevancia creciente para la seguridad global, en parte por las rutas comerciales que podrían abrirse con el cambio climático y por la riqueza de recursos en el subsuelo.
Presuntamente, estas circunstancias alimentan la percibida necesidad de mostrar capacidad de respuesta ante posibles escenarios de inestabilidad, tanto por parte de potencias regionales como por actores globales que buscan ampliar su influencia en el círculo polar.
Dinamarca, que administra #Groenlandia como territorio autónomo, anunció ayer un incremento inmediato de su presencia militar en la isla y la realización de maniobras, en un movimiento que, supuestamente, busca calmar las inquietudes de Washington sobre la seguridad de la isla y la región ártica.
En paralelo, Suecia, Noruega y Alemania se unieron a la iniciativa y también enviarán tropas, presuntamente para reforzar la seguridad nacional y evitar que la isla caiga en manos de potencias como China o Rusia.
El miércoles, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, recibieron en la Casa Blanca al ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y a la canciller groenlandesa, Vivian Motzfeldt.
Según #Dinamarca y Nuuk
El encuentro, que supuestamente buscaba aunar posiciones, terminó con la creación de un grupo de trabajo que, según Dinamarca y Nuuk, servirá para abordar las discrepancias que persisten entre Washington y los dos lados sobre la futura relación con Groenlandia.
La portavoz señaló que las conversaciones técnicas continuarán de forma regular, cada dos o tres semanas, con el objetivo de mantener una línea de comunicación constante.
Trump dejó clara su prioridad: quiere que Estados Unidos adquiera Groenlandia, una aspiración que ha generado debates en distintos frentes internacionales.
Históricamente, la isla ha sido objeto de interés estratégico desde la Guerra Fría, cuando bases militares y acuerdos de cooperación en defensa marcaron las relaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y otras potencias.
A lo largo de las décadas siguientes, Groenlandia se fue consolidando como un punto clave para la seguridad transatlántica, al tiempo que la economía local fue evolucionando hacia un perfil más dependiente de recursos naturales y de las oportunidades que ofrece un acceso más directo a rutas norteñas.
En este contexto, analistas señalan que la situación actual podría redefinir la #geopolítica del Atlántico Norte, con posibles efectos en la cooperación entre la UE y la OTAN, así como en las estrategias de Rusia y China en el Ártico.
Aunque las autoridades estadounidenses insisten en que la presencia de tropas no altera el impulso para avanzar hacia una mayor influencia en Groenlandia, la mezcla de intereses energéticos, de seguridad y de prestigio político continúa alimentando un debate que podría prolongarse durante los próximos meses.
