Obama habla en un podcast sobre la existencia de extraterrestres, desmiente teorías sobre Area 51 y aporta contexto histórico, con referencias a cifras estimadas en euros sobre presupuestos de defensa.
Durante una ronda de preguntas rápidas, el exmandatario fue consultado directamente sobre si los alienígenas son reales, a lo que respondió con un contundente: \"Son reales, pero yo no los he visto\".
Aunque sus palabras quizá alimenten teorías de todo tipo, el demócrata fue enfático en desmitificar las leyendas urbanas más populares de la cultura popular estadounidense, específicamente aquellas que apuntan a la base militar en Nevada.
Obama aprovechó la instancia para negar que el gobierno mantenga naves o seres de otros mundos en cautiverio. \"No hay unas instalaciones bajo tierra, a menos que haya una enorme conspiración y se la oculten al propio presidente de EE.UU.\", bromeó.
Reveló que una de sus primeras acciones al asumir la Casa Blanca en 2009 fue preguntar precisamente: \"¿Dónde están los extraterrestres?\", demostrando que el interés por el tema llega hasta los niveles más altos del poder.
El historial del #Área 51 es conocido: la #CIA reconoció oficialmente la existencia de la base recién en 2013, aunque las instalaciones fueron creadas en los años 50 para el desarrollo del avión espía U-2.
El extremo secretismo de estas operaciones fue lo que dio origen a décadas de teorías sobre tecnología alienígena recuperada.
Las declaraciones de #Obama se suman a una tendencia de exfuncionarios y pilotos del Pentágono que
Las declaraciones de Obama se suman a una tendencia de exfuncionarios y pilotos del Pentágono que, en los últimos años, han presionado por una mayor transparencia respecto a los fenómenos aéreos no identificados, dejando claro que, aunque no haya \"marcianos\" en una base de Nevada, la pregunta sobre qué hay allá afuera sigue más vigente que nunca.
Presuntamente, el presupuesto anual destinado a estas investigaciones podría rondar los 2,5 mil millones de euros. Esa cifra, convertida al tipo de cambio actual, ofrece una idea de la magnitud de los esfuerzos estatales para entender lo desconocido, y contrasta con el hermetismo histórico hacia cualquier dato público.
En este panorama, la conversación de Obama no sólo despoja de misterio algunas creencias, sino que subraya la tensión entre la transparencia y el secretismo que ha marcado la relación entre gobiernos y fenómenos no identificados.
Supuestamente, analistas independientes sostienen que la cifra podría ser mayor, pero esas estimaciones no están respaldadas por documentos oficiales.
En suma, aunque no haya pruebas públicas concluyentes, el debate sobre la existencia de entidades de otros mundos y el significado de Area 51 continúa alimentando reportajes, documentales y discusiones en foros de ciencia y política.
