Una joven denuncia abusos en un ritual de iniciación de hockey, revelando una serie de situaciones degradantes.

Una grave situación ha salido a la luz en Mendoza, Argentina, donde una joven ha denunciado haber sido víctima de abusos durante un ritual de iniciación para unirse al equipo de hockey del Club Alemán.
La denunciante, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, tenía apenas 16 años cuando ocurrieron estos hechos, y en la actualidad, a sus 18 años, ha decidido romper el silencio.
Según información proporcionada por el medio TN, la joven se atrevió a hablar con sus padres sobre lo sucedido en el año 2023, y el caso está actualmente bajo la revisión de las autoridades judiciales.
Los relatos de la víctima son perturbadores y reflejan la gravedad de la situación en el club. En una conversación con el diario Los Andes, la joven detalló cómo, días antes de la ceremonia de bienvenida, una de las líderes del grupo le preguntó si era virgen, lo que ya comenzó a crear un ambiente intimidante.
La situación se tornó aún más angustiante cuando, el día del ritual, mientras se duchaba, le quitaron la toalla y la obligaron a someterse a actos humillantes.
Relata que le ordenaron desnudarse de la cintura para arriba para ponerse un 'top creativo' y que tuvo que caminar como un perro, todo mientras escuchaba consignas de carácter sexual.
Las atrocidades no se detuvieron ahí. La joven también mencionó que le vendaron los ojos con toallitas higiénicas y le metieron salchichas en la boca, además de colocar una morcilla en su ropa deportiva, específicamente en la zona genital.
Informe revela décadas de abusos a niños y adultos vulnerables en Nueva Zelanda
Un informe independiente revela que agencias estatales y religiosas en Nueva Zelanda no solo fallaron en prevenir abusos, sino que también los encubrieron. Se estima que 200,000 personas fueron víctimas durante siete décadas.Estos actos no solo la dejaron traumatizada, sino que también la hicieron sentir extremadamente vulnerable y humillada.
La víctima describe que, en el momento de los abusos, no comprendía completamente la magnitud de lo que estaba sucediendo. 'Me sentía mal, estaba angustiada, no podía ponerle palabras. Sabía que estaba mal y que cuando le contara a mis padres se iba a armar un tema', confesó.
Con el paso de los días, empezó a entender la dimensión de lo que había vivido, especialmente por la reacción del club y de las demás jugadoras.
'Siempre supe que estaba mal lo que hicieron', afirmó. La joven había asistido al club con la esperanza de que le tiñeran el pelo, y jamás imaginó que se vería envuelta en una situación tan denigrante.
'Nunca supe que me filmaron hasta que me sacaron la venda. Yo no di consentimiento para nada. Me sentí tan humillada, yo se los dije. Una hora y media riéndose de mí, mientras decían hasta cosas de mi mamá', añadió. Este caso ha encendido un debate sobre la cultura de la violencia y el abuso en los deportes, y ha puesto en evidencia la necesidad urgente de cambiar las dinámicas dentro de los equipos deportivos para garantizar la seguridad y el respeto hacia todos sus integrantes.