El Vancouver Rise se llevó el primer campeonato de la NSL y, pese al logro, ya mira hacia una segunda campaña con la presión de mejorar, refuerzos y cambios en la plantilla.
A pesar de haber levantado el trofeo, el #Vancouver Rise no baja la guardia y ya se fija metas más altas para la segunda temporada de la NSL. El equipo llegó a la campaña inaugural con expectativas elevadas; ser uno de los nombres que marcaban el progreso del #fútbol femenino en Canadá traía consigo esa mezcla de presión y oportunidad.
En palabras de una de sus figuras clave, el mediocampista estelar Quinn, la sensación de exigencia siempre ha estado presente: incluso antes de ver cómo quedaba la plantilla y cómo se enfrentarían los rivales, esa presión formaba parte del día a día.
Y además, el respaldo desde Vancouver, con el impulso de los Whitecaps, terminó por reforzar esa idea de que el club estaba para cosas grandes.
El recorrido de la temporada 2025 terminó con un cierre de cuento: la Rise terminó la fase regular en la tercera posición entre seis equipos, con un récord de 11 victorias, 8 empates y 6 derrotas, y luego venció a AFC Toronto en la gran final de noviembre para alzar la Copa Diana B.
Matheson. Ese título marcó un hito histórico para la franquicia, que escribió su nombre en la historia de la #NSL al convertirse en el primer campeón de la liga.
Con ese triunfo en el zurrón, la segunda temporada llega cargada de expectativas: el choque inaugural será este viernes, cuando Toronto visite Vancouver para otro encuentro de campeonato.
Si algo dejó claro la primera campaña fue que la competición no es lineal. El inicio fue prometedor: la Rise se impuso 1-0 ante Calgary Wild en el primer partido de la NSL, pero el tramo medio fue duro y la racha de cinco encuentros sin victorias sacudió al equipo.
Sin embargo, la historia dio un giro positivo con una racha invicta de ocho partidos y un golpe duro cuando Toronto los derrotó 7-0 el 12 de septiembre, un recordatorio de que todo el aprendizaje está servido para la siguiente etapa.
La entrenadora Anja Heiner-Moller resume ese aprendizaje con claridad: la capacidad de recuperarse ante las adversidades y mantener una mentalidad ganadora es algo que puede servir para la próxima campaña.
«Si algo hemos aprendido es que esa resiliencia es una parte clave de nuestra identidad; no siempre es fácil, pero es lo que nos permite seguir adelante y construir algo sólido en este segundo año», afirmó la técnico.
Latifah Abdu
Entre las noticias de la plantilla, 18 de las jugadoras que se coronaron la temporada pasada vuelven a vestir la camiseta: en la delantera, Latifah Abdu, que llegó a Vancouver a mitad de campaña procedente de Montreal Roses y terminó con 11 goles, figura como una de las piezas centrales para la continuidad y la mejora del equipo.
Matheson espera que la Copa del Mundo eleve aún más el perfil del juego femenino y estimule la nueva liga canadiense
Diana Matheson, una veterana de cuatro Copas del Mundo, espera que la atención en el torneo de 2023 ayude a impulsar la liga profesional femenina canadiense que su grupo Project 8 está formando. Matheson espera que la Copa del Mundo atraiga más atención al fútbol femenino y beneficie a la liga en desarrollo. El torneo de la Copa del Mundo se llevará a cabo en Australia y Nueva Zelanda desde el 20 de julio hasta el 20 de agosto.El club, además, ha incorporado refuerzos para sumar gol y velocidad, entre ellos Mia Pante, mediocampista canadiense que llega cedida desde AS Roma. Heiner-Moller destaca que Mia viene de un alto nivel europeo y que sus ideas y su juego dinámico encajan muy bien con el estilo que quiere impulsar el Rise: “Tiene esa combinación de velocidad y capacidad de romper líneas, además de una mentalidad que encaja con lo que buscamos fuera del césped”.
La salida también marcó parte de la historia reciente: Holly Ward, una de las goleadoras destacadas de la campaña anterior, fue transferida a #Seattle Reign de la NWSL, mientras que la ex capitana #Samantha Chang firmó con Toronto para el siguiente curso; ambos movimientos dejaron huecos y desafíos, pero también oportunidades para que otras jugadoras se hagan grandes en su lugar.
Con todo este cóctel de cambios y con la base de una campaña histórica, el Rise llega a la segunda temporada con una mezcla de orgullo y hambre. «Tenemos la presión que nos imponemos como equipo, y esa es la clase de desafío que nos empuja a ser más dominantes y más constantes de principio a fin», sostiene Quinn.
Si hay algo claro, es que Vancouver no quiere conformarse con el título inaugural: quieren dormir la carrera con una regularidad que las lleve a mantenerse en el tope y, por qué no, a consolidar un dominio más claro en el panorama de la NSL.
La NSL, en su segunda campaña, busca consolidarse como escenario de crecimiento para el fútbol femenino en Norteamérica. Con equipos que comienzan a entender mejor la dinámica de una liga que pretende ser un trampolín hacia ligas de mayor perfil y una mayor visibilidad para las jugadoras canadienses, el Rise llega como protagonista, con la misión de sostener lo logrado y aspirar a mucho más.
En el fútbol, como en la vida, lo más interesante suele ocurrir cuando hay ambición y paciencia para construir día a día. Esta primera copa no sólo cuenta una historia de triunfo, sino también la promesa de un proyecto que quiere volar aún más alto.
