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Barómetro TSSE 2025 en Euskadi: más entidades con Utilidad Pública, mayor profesionalización y nuevos retos de convivencia intergeneracional

El Gobierno Vasco presenta los resultados del Barómetro 2025 del Tercer Sector Social de Euskadi (TSSE), con mejoras en el número de asociaciones, la declaración de Utilidad Pública y la profesionalización, junto a una mirada detallada sobre la convivencia entre generaciones.

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El Gobierno Vasco ha dado a conocer los resultados del Barómetro 2025 del #Tercer Sector Social de #Euskadi (TSSE), elaborado por el departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico dentro del Observatorio Vasco del Tercer Sector Social.

Esta radiografía, pensada para ofrecer una visión integral, reúne datos cuantitativos y cualitativos sobre cuántas entidades hay, qué tipo de organización son y dónde enfocan su acción, con especial atención a la convivencia entre generaciones.

Según el Barómetro 2025, el TSSE está formado por 4.320 organizaciones en Euskadi, 61 más que en el informe anterior (2023). Además, el porcentaje de entidades con la declaración de Utilidad Pública ha subido, pasando del 31% al 34% del total. Por Territorios, Bizkaia concentra la mayor parte del sector con 2.397 asociaciones (55,5%), seguida de Gipuzkoa con 1.264 (29,3%) y Araba con 659 (15,3%).

Estas organizaciones son, principalmente, de acción voluntaria, no lucrativas, privadas, autogobernadas y con sede y actividad en Euskadi. Su finalidad principal es promover la inclusión social, la cooperación para el desarrollo y la defensa de los #derechos de personas, familias y colectivos que se encuentran en situación de vulnerabilidad, desprotección o dependencia.

Se considera un pilar básico para la acción comunitaria, fomentando la #solidaridad y la convivencia en el día a día.

En cuanto a su forma jurídica, la mayor parte son asociaciones (aproximadamente el 91,2%), seguidas de fundaciones (4,8%) y otras figuras jurídicas (4%).

En lo que respecta al fin principal de estas entidades, 37,6% trabajan por la igualdad y los derechos de colectivos vulnerables; 21,9% atienden a personas con dependencia, discapacidad o riesgo de desprotección; 13,7% operan en cooperación al desarrollo; 11,9% desarrollan intervenciones socioeducativas en educación y tiempo libre para infancia y juventud; 9,5% prestan apoyo a personas afectadas por enfermedades y a sus familias; y 3,6% se centran en la inserción sociolaboral.

El proceso de #profesionalización del TSSE continúa su curso: el porcentaje de organizaciones con personal remunerado sube a 62,7%, la cifra más alta de toda la serie histórica, mientras que el 37,3% restante está integrado íntegramente por voluntarios.

Esto no implica, sin embargo, que el #voluntariado pierda protagonismo: 88,4% de las entidades mantienen una presencia muy significativa de voluntariado, que representa la mitad o más de las personas que componen la organización.

En cuanto a la composición de los equipos, lo habitual es que el personal remunerado represente menos de la cuarta parte; solo en un 12,6% de las organizaciones hay mayoría de personal remunerado.

En lo relativo al peso de las personas voluntarias, la mayoría de entidades cuentan con entre 10 y 50 voluntarios; de estas, el 63,1% son mujeres. En cuanto al porcentaje de mujeres entre el personal remunerado, las cifras suelen estar por encima de la media, reflejando una presencia femenina notable en muchas áreas de gestión y atención.

La convivencia intergeneracional entra por primera vez en la batería de preguntas del Barómetro

La convivencia intergeneracional entra por primera vez en la batería de preguntas del Barómetro. Los encuestados ofrecen una visión clara: las entidades valoran de forma positiva el intercambio de experiencias entre distintas edades y la transmisión de conocimientos.

El 79,6% dice compartir experiencias entre personas de diferentes edades, y el 82,3% señala que las personas mayores comparten sus saberes sin dificultad.

También se destacan resultados en la gestión de cambios: el 71,7% manifiesta que se abordan nuevos retos sin generar choques intergeneracionales, y el 72,3% promueven espacios de relación informal y de cuidado entre generaciones.

Además, el 67,5% indica que las personas mayores aceptan con apertura nuevas ideas que pueden cambiar su forma de actuar.

Los beneficios percibidos de la convivencia intergeneracional son amplios y, en la práctica, la mayoría de las organizaciones que participan en este fenómeno lo valoran positivamente.

El contraste entre experiencia y energía de las personas jóvenes se describe como la fuente de mayor valor para la sostenibilidad y el desarrollo de las entidades.

En cuanto a los retos, se identifican tres ejes principales: las diferencias en estilos de comunicación y el uso de la tecnología, con la brecha digital como uno de los obstáculos más frecuentes; las diferencias en motivación y compromiso, que hacen que algunas vinculaciones sean más cortas; y la transferencia de conocimiento, con riesgo de perder memoria institucional cuando personas con mayor trayectoria se retiran sin mecanismos de traspaso.

La jornada de presentación está prevista para mañana, viernes 19 de junio, a partir de las 10:00 horas, en el Palacio Europa de Vitoria-Gasteiz. Será un espacio de intercambio y aprendizaje, donde organizaciones del TSSE que ya trabajan en iniciativas de gestión de convivencia intergeneracional compartirán experiencias y debatirán sobre retos y oportunidades para el sector.

A modo de contexto histórico, conviene recordar que el tercer sector vasco ha seguido una trayectoria de fortalecimiento en los últimos años: más entidades formales, una mayor profesionalización de equipos y una atención creciente a la cohesión social y a la cooperación entre generaciones.

Este marco ha favorecido no solo la voz de quienes trabajan en la intervención social, sino también la reflexión pública sobre cómo mantener vivas estas organizaciones en un entorno cambiante, con retos demográficos y de sostenibilidad económica.