Diez años transformando Euskadi: el Tercer Sector Social, su impacto y los retos para el futuro

Con motivo del décimo aniversario de la Ley del Tercer Sector Social de Euskadi, una jornada en el Archivo Histórico de Euskadi reúne a responsables, entidades y voluntarios para revisar logros, presentar cifras y definir retos.

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Ante docenas de representantes de asociaciones y colectivos, la consejera Nerea Melgosa repasó el significado de esa normativa y el recorrido que ha hecho en una década para convertirse en un pilar del tejido social vasco.

Melgosa subrayó que el #Tercer Sector Social no es un actor marginal, sino una pieza central en la construcción diaria de una comunidad más humana, más inclusiva y más cohesionada.

En sus palabras, el trabajo conjunto de entidades, profesionales y #voluntariado es la base de respuestas a problemas reales y cotidianos, y el aniversario sirve para situar en el centro a quienes han hecho posible ese recorrido: quienes estaban hace diez años impulsando el cambio y quienes siguen día a día sosteniendo el sector.

Entre palabras y gestos, la consejera también avanzó uno de los grandes retos de futuro: afianzar un modelo comunitario claro y fortalecer la identidad colectiva del sector.

Además, subrayó la necesidad de visibilizar cada vez más la contribución del TSS al #bienestar de la ciudadanía, reforzar el voluntariado como pilar de la convivencia, crear marcos de relación mixtos que impliquen a todos los agentes y sumar una agenda propia del sector a la Agenda del Bienestar.

Las cifras que acompañan este aniversario no son fríos porcentajes: son reflejo de una realidad que, según los responsables, está hecha de personas, redes y proyectos.

El Tercer Sector Social de #Euskadi agrupa 4

El Tercer Sector Social de Euskadi agrupa 4.259 entidades, unas 300 más que hace cuatro años. En estas organizaciones trabajan 45.624 personas remuneradas y se activan 168.291 personas voluntarias. Su volumen económico alcanza 2.045 millones de euros, lo que representa alrededor del 2,4% del PIB de Euskadi. Detrás de estas cifras hay historias de vecindad, cooperación entre entidades, y respuestas coordinadas a retos como la soledad, la fragilidad o la desigualdad.

Pero la mirada no se queda en números. El TSS se ha convertido, para muchas familias y barrios, en una especie de servicio público local gestionado desde la sociedad civil: una red que detecta soledades, acompaña vulnerabilidad, articula respuestas y defiende derechos, al tiempo que genera oportunidades.

Ese enfoque humano y cercano es lo que, según Melgosa, da sentido a la celebración de este aniversario y ofrece una referencia para las políticas futuras.

A efectos históricos, vale recordar que el marco normativo celebrado hoy surgió para ordenar y potenciar la labor del tercer sector en Euskadi, promoviendo transparencia, coordinación y sostenibilidad.

En los años transcurridos desde su aprobación, las administraciones y las propias entidades han ido afinando mecanismos de cooperación, fortaleciendo alianzas con ayuntamientos, diputaciones y otras plataformas ciudadanas.

Este décimo aniversario, por tanto, no solo mira atrás para reconocer avances, sino que apunta hacia adelante, con la mirada puesta en consolidar un modelo comunitario más resistente y en construir una agenda propia que complemente la Agenda del Bienestar.