Euskadi premia la solidaridad intergeneracional y abre camino a políticas públicas más inclusivas

Artículo que reescribe de forma coloquial y detallada la noticia original: la Cátedra Macrosad reconoce en Jaén el compromiso del Gobierno Vasco con la solidaridad entre generaciones, y explora posibles colaboraciones y el legado histórico de la Cátedra Macrosad en el panorama europeo.

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En Euskadi, la Cátedra #Macrosad de Estudios Intergeneracionales de la #Universidad de Granada celebró esta semana en #Jaén la entrega de sus galardones anuales, que reconocen a entidades públicas y privadas, asociaciones y personas físicas que destacan por defender y promover las relaciones entre generaciones.

A la ceremonia acudieron responsables universitarios, representantes de distintas administraciones y los impulsores de proyectos que buscan acercar a jóvenes, personas mayores y comunidades, para que aprendan unos de otros y trabajen juntos en soluciones para la convivencia.

Este año, entre las entidades públicas premiadas, el galardón ha recaído en el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, por incorporar la solidaridad entre generaciones como eje transversal en sus políticas públicas.

El reconocimiento, que forma parte de la IV edición de los Galardones Embajadoría Intergeneracional, subraya una estrategia que trasciende programas aislados para convertirse en una forma de diseñar la acción pública con visión intergeneracional.

En la ceremonia, el director de Diversidad, Convivencia y Solidaridad Intergeneracional del Gobierno Vasco, Txema Ezkerra, dejó claro que la decisión busca fortalecer un marco institucional que conecte esfuerzos y haga posible que las generaciones actuales y futuras tengan voz y recursos para satisfacer sus necesidades.

El representante del #Gobierno Vasco se reunió con distintas personas de la #Cátedra Macrosad para analizar vías de colaboración y, sobre todo, para ver cómo aterrizar en políticas concretas esas ideas que ya se están explorando a nivel europeo.

Aunque cada región tiene su propio contexto, la clave está en crear sinergias entre investigación, innovación social y acción pública. También se recordó que la #solidaridad intergeneracional no es una idea nueva para Euskadi: las redes de comunidad y de familia han funcionado durante décadas como un pegamento social que permite que las personas mayores y las generaciones más jóvenes se apoyen mutuamente, y ahora se quiere convertir esa experiencia en un marco institucional más claro y estable.

Que coincide con la visión de la Cátedra Macrosad

La idea central, que coincide con la visión de la Cátedra Macrosad, es que todas las generaciones deben poder satisfacer sus necesidades y perseguir sus aspiraciones sin perjudicar a ningún otro colectivo.

En #Euskadi se reconoce que esa interdependencia es una fortaleza: mantener el bienestar de hoy no debe comprometer el de mañana. Por eso, la solidaridad intergeneracional se presenta como un pilar para construir políticas de bienestar duraderas, que respondan a retos demográficos, educativos y laborales con un enfoque preventivo y de cohesión social.

La Cátedra Macrosad nació en 2018 gracias a un convenio de colaboración entre el grupo Macrosad y la Universidad de Granada, y abrió un espacio en Europa para estudiar y promover relaciones intergeneracionales que antes no tenía precedentes.

En estos ocho años, la cátedra ha trabajado en tres líneas fundamentales: investigación y transferencia de conocimiento, a través de proyectos e iniciativas que impulsan la convivencia entre generaciones; diagnóstico y puesta en práctica de iniciativas que facilitan encuentros, aprendizajes compartidos y redes de apoyo; y difusión de resultados para que administraciones, empresas y entidades de la sociedad civil apliquen las lecciones aprendidas.

La experiencia de Euskadi, de la Universidad de Granada y de Macrosad se ha ido enriqueciendo gracias a la interacción entre universitarios, administraciones y actores sociales.

Este diálogo ha inspirado programas de cuidado, educación y empleo que reconocen el valor de la experiencia de las personas mayores y la energía de las nuevas generaciones.

En este cruce de saberes, se busca un modelo de bienestar que no descarte a nadie: se apoya la autonomía de las personas mayores sin frenar las oportunidades de los jóvenes, y se apuesta por una convivencia que fortalezca la economía, la cultura y el tejido comunitario de la región.

La idea, en definitiva, es que la solidaridad intergeneracional deje de ser una aspiración para convertirse en una práctica cotidiana y medible, capaz de mover políticas y recursos hacia un futuro en el que todas las generaciones puedan prosperar.