El consejero de Salud de Euskadi advierte de que la huelga de médicos podría crecer sin un pacto estatal, mientras la comunidad ya ha incorporado mejoras relevantes y mantiene el diálogo con sindicatos y la Mesa del Pacto Vasco de Salud.
En Euskadi, el consejero de Salud, Alberto Martínez, ha dejado claro esta mañana a la entrada del Parlamento Vasco que el conflicto laboral de la #huelga de médicos, opuesto al Estatuto Marco propuesto por el Ministerio de Sanidad, podría crecer si no hay acuerdo entre las partes.
Según Martínez, las reclamaciones que se han planteado a nivel estatal ya se han implementado en #Euskadi a través de Osakidetza, la agencia pública de salud, y se reflejan en decisiones y prácticas que afectan directamente a la gente que usa los servicios.
Concretamente, el consejero ha señalado que ya están en marcha en la Comunidad Autónoma las medidas más relevantes: la jornada de 35 horas para los médicos de Osakidetza, un programa de desarrollo profesional que facilita la progresión en la carrera y el pago de las horas de guardia en condiciones equiparables a las de otros profesionales.
Otras cuestiones, como la forma en que la Seguridad Social reconoce las guardias, no dependen de la Administración vasca, y por tanto quedan fuera de su competencia.
Martínez ha insistido en que Euskadi está a favor de un nuevo Estatuto Marco que reconozca adecuadamente a todas las profesiones sanitarias y ha defendido las mejoras que se han planteado ante el Ministerio.
En su visión, el marco nacional debe avanzar para que las reformas lleguen a todas las comunidades y se eviten desequilibrios entre territorios. A la hora de hablar de negociación, ha dejado claro que la relación entre el Departamento de Salud y los sindicatos se mantiene fluida y que se han celebrado reuniones recientes, además de señalar avances en la mesa del Pacto Vasco de Salud, en la que han vuelto a participar.
Respecto al histórico pulso entre ministerio y comunidades, el consejero ha pedido responsabilidad a todas las partes. Ha subrayado que la prioridad del Gobierno Vasco son los pacientes y que harán todo lo posible para que este conflicto no afecte la atención sanitaria ni la capacidad de las/os profesionales para cubrir las necesidades de la ciudadanía.
Se necesita un acuerdo que permita avanzar y apartar la controversia de la atención diaria de las personas que dependen de Osakidetza
En sus palabras, se necesita un acuerdo que permita avanzar y apartar la controversia de la atención diaria de las personas que dependen de Osakidetza.
Para situar el marco más allá del día a día, conviene mirar atrás. Osakidetza, la estructura sanitaria pública de Euskadi, fue creada para gestionar la #sanidad del territorio tras la transferencia de competencias y bajo el paraguas de un sistema de concierto económico que financia y organiza los servicios de salud en la región.
A lo largo de las últimas décadas, la sanidad vasca ha mostrado una tendencia a buscar acuerdos mediante la negociación social, con pactos y mesas de trabajo que han permitido incorporar mejoras en condiciones laborales y en la organización de la atención.
En ese contexto, la implantación de la jornada de 35 horas, el desarrollo profesional y la remuneración de las guardias en condiciones equiparables se perciben como hitos relevantes que consolidan un perfil de servicio público sólido y cercano a la ciudadanía.
El debate sobre el Estatuto Marco, que hoy se sitúa en el propio marco nacional, refleja la naturaleza descentralizada del sistema sanitario español: cada comunidad maneja ciertas competencias y, a la vez, depende del marco común que fija el Ministerio.
Euskadi, con su particularidad institucional y su tradición de diálogo social, insiste en que las mejoras no deben quedarse en el papel y que deben traducirse en prácticas efectivas para médicos, enfermeras y otros profesionales, con un sistema que también responda a las necesidades de los pacientes en un contexto de recursos limitados y crecimiento demográfico.
En resumen, mientras el Ministerio y el comité de huelga negocian un camino que parece lejano, Euskadi ya ha avanzado en aspectos clave para la sanidad pública: más horas de trabajo organizadas, una vía clara de desarrollo profesional y una remuneración adecuada de las guardias.
Este marco de avances, unido al compromiso de reducir impactos en la atención sanitaria, podría constituir la base de un acuerdo que permita a las partes encauzar el conflicto sin sacrificar la calidad de la atención a la ciudadanía.
