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Osakidetza y los médicos firman un acuerdo histórico para mejorar las condiciones laborales: más paga por guardias, menos burocracia y nuevas libranzas

El Gobierno Vasco y el Sindicato Médico de Euskadi alcanzan un acuerdo que incluye mejoras retributivas y organizativas para los facultativos; el objetivo es frenar la fuga de talentos y garantizar la atención sanitaria en un contexto de escasez de especialistas y envejecimiento de la población.

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Si hay un tema que pone de los nervios a cualquiera que haya pisado un ambulatorio o un hospital en los últimos años, ese es la falta de médicos. En Euskadi, como en casi toda España, la #sanidad pública lleva tiempo tirando de parches para tapar los agujeros que dejan las jubilaciones, las especialidades sin cubrir y una demanda que no para de crecer —sobre todo por el envejecimiento de la población.

Pues bien, el Gobierno Vasco y el Sindicato Médico de #Euskadi (SME) han dicho ‘basta’ y han firmado un acuerdo que pretende ser un antes y un después para los facultativos vascos.

El Consejo de Gobierno ha dado luz verde este martes a un decreto que valida el pacto alcanzado el 20 de julio de 2026 en la Mesa Sectorial de Sanidad.

Se trata de un paquete de medidas pensado para que los médicos y facultativos especialistas de #Osakidetza (el servicio vasco de salud) tengan mejores condiciones económicas y organizativas.

Y no es para menos: según los datos, en los próximos años se jubilará un tercio de la plantilla actual, y algunas especialidades como medicina de familia, pediatría o anestesia llevan años con plazas vacantes que nadie quiere coger.

El acuerdo incluye varias patas. Por un lado, la económica: se actualiza el valor de la hora de guardia (que es como llaman a las horas de atención continuada, esas que los médicos hacen fuera de su jornada normal) y se sube el complemento de productividad fija.

Esto significa que, además del sueldo base, los médicos recibirán un plus que reconoce el esfuerzo extra y la responsabilidad que asumen. Por otro lado, está la parte organizativa: se revisan las exenciones de guardias (los casos en los que un médico puede librarse de hacerlas) y se introduce la autoconcertación (esto es, que los propios facultativos puedan organizarse entre ellos para cubrir los turnos).

También se añaden nuevas libranzas, es decir, días libres adicionales para compensar el trabajo en días festivos o fines de semana.

Pero no se queda ahí. El acuerdo crea una Comisión Paritaria de Seguimiento que se reunirá cada tres meses para ver cómo van las cosas y, si hace falta, retocar las medidas.

Vamos, que no es un brindis al sol: hay un mecanismo para asegurarse de que lo pactado se cumple y se adapta a lo que vaya surgiendo.

Pero en el fondo lo que se persigue es algo muy sencillo: que los médicos quieran trabajar en la sanidad pública vasca y que

Todo esto suena muy técnico, pero en el fondo lo que se persigue es algo muy sencillo: que los médicos quieran trabajar en la sanidad pública vasca y que, si ya están, no se vayan a la privada ni a otras comunidades donde les paguen mejor o tengan menos presión.

Porque, seamos sinceros, el problema de la falta de médicos no es solo de Euskadi: es un quebradero de cabeza en toda España. Ya en 2023, hubo huelgas de médicos en Madrid, Cataluña o Andalucía reclamando mejores condiciones y denunciando que las plantillas están bajo mínimos.

Y aquí, en el País Vasco, no son ajenos a esa realidad.

De hecho, este acuerdo llega después de años de tensiones entre el sindicato médico y Osakidetza. El SME venía denunciando que los médicos vascos estaban quemados, que las guardias eran interminables y que el sistema de incentivos no funcionaba. Con este pacto, se intenta poner remedio a todo eso, y el hecho de que se haya aprobado casi por unanimidad (solo faltó el voto de algún sindicato minoritario) demuestra que había ganas de llegar a un entendimiento.

Ahora bien, ¿será suficiente? Habrá que esperar a ver cómo se aplica en los próximos meses. Lo cierto es que el acuerdo llega en un momento clave: la población vasca es cada vez más mayor, lo que significa más enfermedades crónicas y más ingresos.

Además, la pandemia de covid-19 dejó secuelas en el personal sanitario, que sufrió un desgaste enorme. Por eso, este tipo de iniciativas no solo son bienvenidas, sino necesarias.

En resumen, lo que se ha firmado es un compromiso por parte del Gobierno Vasco de poner dinero y organización para que los médicos estén más contentos en su trabajo, con la esperanza de que eso se traduzca en una mejor atención para los pacientes.

Y, aunque el camino es largo, al menos se han dado los primeros pasos. Ahora toca que todo esto se lleve a la práctica y que los ciudadanos noten la diferencia.