La juventud vasca se recupera tras la pandemia, pero la emancipación continúa limitando sus proyectos

Resumen accesible de los resultados de Aurrera Begira 2025: bienestar, empleo, emancipación y confianza en el futuro de la juventud vasca, con contexto histórico y perspectivas de políticas públicas.

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En Euskadi, el Departamento de Bienestar, Reto Demográfico y #Juventud ha publicado hoy los resultados de la edición 2025 de Aurrera Begira, la encuesta anual que pregunta a la juventud vasca de entre 15 y 29 años sobre su presente y su futuro.

La recogida de datos se realizó entre el 2 y el 26 de diciembre de 2025 y reunió a 2.727 jóvenes, lo que permite hacerse una idea global sobre el bienestar, el mercado de trabajo, la #emancipación y la confianza en el porvenir.

El informe muestra que la juventud percibe una mejoría respecto a años anteriores y consolida la recuperación iniciada tras la pandemia, especialmente en #bienestar y expectativas laborales.

A la vez, advierte de que la emancipación sigue siendo el principal freno para muchos proyectos de vida, y que la confianza en el futuro como colectivo se ve afectada por un entorno económico y social más incierto a escala global.

Entre los indicadores relevantes, el Índice de Bienestar Personal llega a 73 puntos sobre 100 en 2025, un punto más que en 2024 y ya son tres años de mejora consecutiva.

Este dato apunta a una valoración cada vez más positiva de aspectos como la familia, los estudios, la salud o las amistades en la vida cotidiana. En el plano individual, la gente joven tiende a valorar su propia situación por encima de la realidad compartida.

El Índice de Valoración del Presente se sitúa en 65/100, frente a 67 en 2024; la valoración de la situación personal alcanza 73, la de #Euskadi 64 y la de la juventud como colectivo 58.

Aunque hay un pequeño retroceso respecto al repunte anterior, la pauta indica una estabilización después de la mejora del ejercicio anterior.

Durante el desglose del bienestar, la familia y la salud mental siguen siendo las prioridades favoritas, con 89 puntos en ambos apartados. La salud física, las amistades, los estudios, el dinero y el tiempo libre también quedan por encima de 80. En equilibrio entre importancia y satisfacción, el dinero disponible continúa siendo el principal foco de insatisfacción, con una diferencia de 19 puntos (83 de importancia frente a 64 de satisfacción).

Le siguen la salud mental y la salud física, y después el tiempo libre y el trabajo, con diferencias de entre 11 y 12 puntos.

En materia de empleo, la lectura es más optimista que en 2024. El riesgo de pérdida o precarización se mantiene en el 41%, pero la esperanza de #empleo entre las jóvenes en paro sube del 70% al 79% en 2025, alcanzando el mejor dato del periodo pospandemia.

Además, la expectativa de empleo encajado se mantiene en el 82%, igualando el máximo histórico registrado el año anterior.

Esta percepción de un mercado laboral más dinámico se acompaña de una bajada del temor a la emigración forzosa, que pasa del 10% en 2024 al 9% en 2025, con cada vez más jóvenes considerando trabajar en el extranjero como opción vinculada a la experiencia o al desarrollo profesional y no como una salida obligada.

La emancipación progresa a un ritmo lento: la expectativa de emancipación truncada pasa de 44% en 2024 a 45% en 2025

La emancipación progresa a un ritmo lento: la expectativa de emancipación truncada pasa de 44% en 2024 a 45% en 2025. Es señal de que el acceso a una vida autónoma sigue siendo el principal cuello de botella para buena parte de la juventud vasca.

Para acompañar este escenario, el Gobierno Vasco ha reforzado varias herramientas de apoyo. Se mantiene el nuevo programa Emantzipa, con ayudas de 300 euros mensuales durante un máximo de 24 meses para jóvenes de 23 a 29 años, con la próxima convocatoria ya en marcha.

También se consolida Gazteaval, el programa de avales para facilitar la compra de la primera vivienda habitual, que ya ha recibido 212 solicitudes desde su activación.

Y la reforma de Gaztelagun ha ampliado umbrales de alquiler y el número de beneficiarios en zonas tensionadas.

El marco de decisiones también incide en otros proyectos de vida. El Índice de Maternidad y Paternidad Postergada se sitúa en el 31%, una bajada respecto al 32% de 2024, lo que es una señal moderadamente más favorable.

A la vez, el deseo de tener hijos se mantiene alto, con un 74% de la juventud que expresa ese anhelo para el futuro, y la edad media prevista para el primer hijo se mantiene en 30,2 años.

El dato más delicado llega con el Índice de Confianza en el Futuro, que cae de 56 a 53 puntos entre 2024 y 2025. El descenso no significa una pérdida total de confianza personal, pero sí una mirada más prudente sobre Euskadi y sobre la juventud como grupo, en un año marcado por la economía global tensa: la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, tensiones comerciales, la persistente guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio afectan las expectativas.

Las responsables del área destacan la importancia de escuchar a la juventud para orientar la acción pública. La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, subrayó que #Aurrera Begira es una herramienta imprescindible para escuchar de forma directa a la juventud vasca y que sus percepciones deben guiar las políticas.

El director de Juventud y Emancipación, Adrián López Sarachaga, añadió que la evolución del informe exige respuestas políticas realistas, útiles y basadas en datos, especialmente en un contexto socioeconómico cambiante.