URA actualiza el plan de saneamiento del barrio de Oikia en Zumaia para recoger aguas residuales de Oikia, Aizarnazabal y el polígono de Xey y derivarlas a la EDAR de Basusta, con una red separativa y un nuevo diseño que mejora el entorno. Se abre información pública para alegaciones.
En Euskadi, la Agencia Vasca del Agua (URA), adscrita al Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, ha puesto sobre la mesa una revisión del Proyecto de saneamiento del barrio de #Oikia en el término municipal de Zumaia, tras su aprobación inicial.
El objetivo central de la actuación es recoger y transportar las aguas residuales procedentes de Aizarnazabal, del barrio de Oikia y del polígono industrial de #Xey para su tratamiento en la EDAR de Basusta, también en Zumaia.
Con ello se busca mejorar la calidad ambiental del entorno y dar solución a los vertidos existentes.
La solución propuesta se apoya en una red de colectores, estaciones de bombeo e impulsiones, con un trazado que mejora la gestión de caudales y, sobre todo, una separación más marcada entre aguas residuales y pluviales.
Este enfoque separativo, que ya se viene aplicando en otros proyectos de la red vasca, permite derivar las aguas residuales de forma más eficiente y controlada, reduciendo vertidos a cauce y logrando una depuración más adecuada para el entorno.
Lo novedoso de la actualización es que redefine la solución constructiva inicialmente prevista y propone una alternativa más eficiente: priorizar la recogida de vertidos de aguas residuales y optimizar la inversión para obtener un mayor retorno ambiental.
Se reconfigura el sistema de bombeo e impulsión, con nueva ubicación y trazado, se actualizan los caudales de diseño y se incorporan aportaciones de aguas residuales, manteniendo el principio de separación entre pluviales y residuales.
Otra modificación sustancial es el incremento de la separación entre pluviales y residuales para garantizar una mayor eficiencia del tratamiento de las aguas residuales y disminuir el impacto de las lluvias en los procesos de depuración.
También se revisa el presupuesto y se amplia el plazo de ejecución previsto, en coherencia con el alcance actualizado de la actuación. Estas medidas buscan que la obra, si sale adelante, sea más resiliente ante variaciones climáticas y que la depuración cumpla con estándares ambientales más exigentes.
Con la aprobación inicial del proyecto #URA abrirá un periodo de información pública
Sobre el proceso administrativo, con la aprobación inicial del proyecto URA abrirá un periodo de información pública, durante el cual la documentación estará a disposición del público, entidades y administraciones interesadas.
Durante este trámite, la ciudadanía podrá presentar alegaciones y sugerencias, en el marco de transparencia y participación que rige los procedimientos de la Administración vasca.
El objetivo es recoger aportaciones que puedan afinar el diseño y evitar impactos no deseados en la convivencia ciudadana y en el ecosistema local.
Una vez concluido ese periodo y analizadas las aportaciones recibidas, URA, que depende del Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, continuará con la tramitación del proyecto para su aprobación definitiva y posterior licitación.
En ese momento se determinarán las condiciones contractuales, los plazos de ejecución y las garantías ambientales que exigirán las empresas ejecutoras.
Todo ello se enmarca dentro de la estrategia de saneamiento de Euskadi y de la voluntad de invertir en infraestructuras que protejan el medio natural de costa y río.
Este tipo de iniciativas forma parte de una trayectoria de décadas en Euskadi para mejorar el saneamiento y la calidad de las aguas que circulan por su geografía.
Desde los años 90, la comunidad autónoma ha impulsado planes para desconectar las aguas pluviales del objetivo residencial y industrial y para ampliar la capacidad de depuración mediante nuevas plantas y redes de colectores.
En el caso concreto de Zumaia, la EDAR de Basusta ya representa una pieza clave de ese entramado, conectando barrios y polígonos para evitar vertidos directos y favorecer que las aguas tratadas cumplan estándares de protección ambiental.
En suma, la actualización presentada por URA no sólo pretende resolver un problema puntual de infraestructuras, sino consolidar una estrategia de saneamiento que combina técnica, planificación y participación ciudadana.
Si el proceso avanza como se propone, la actuación contribuiría a una mejor gestión del agua, a la mejora de la salud de los ecosistemas ribereños y marinos próximos y a la restauración gradual de la confianza vecinal en la gestión de recursos hídricos que se realizan con criterios de #sostenibilidad y transparencia.
