Análisis sobre el encarecimiento de los viajes en EE. UU. y otros mercados, impulsado por inflación, tarifas y precios de hoteles, con cifras convertidas a euros y estrategias para ahorrar.
Según el Travel Price Index, el costo del viaje ha subido un 23% desde 2019, un dato que ayuda a entender por qué muchas familias y viajeros con presupuestos ajustados están replanteando sus vacaciones.
En ese contexto, la inflación, las tasas add-ons y las tarifas hoteleras récord aparecen como los principales motores de este encarecimiento.
Uno de los indicadores más visibles es el precio de las noches de hotel. Se señala que la tarifa media ha escalado desde 103 USD en 2020 hasta 162 USD en 2025. Convertido a euros, eso equivale aproximadamente a entre 94,76 € y 149,04 € por noche, dependiendo de la divisa y de la temporada. Este salto no solo refleja un ajuste por la inflación, sino también una reducción de servicios que antes estaban incluidos y que ahora se cobran por separado.
A ello se suman las tarifas de equipaje y asientos, que antes venían embebidas en la compra del billete y que ahora deben pagarse por separado en la mayoría de las aerolíneas.
Aunque existen ofertas y combinaciones, la sensación general entre viajeros es que cada gasto agregado se suma a la factura final y reduce la posibilidad de planificar con antelación.
Para dar una idea concreta, un viajero que cita el impacto en su presupuesto menciona que dos sándwiches en un aeropuerto internacional pueden costar más de 30 USD, lo que equivale aproximadamente a 27,60 €; una cifra que resulta significativa cuando se suman otros consumos durante el día de viaje.
El informe señala que la experiencia de viajar está cambiando: los costos variables y las comisiones se acumulan de forma que la experiencia completa resulta menos atractiva para muchos.
Entre los factores citados figuran la volatilidad de los precios de combustible, las tasas de cambio y el aumento de cargos por servicios que antes eran parte del paquete.
En este sentido, se han emitido señalamientos que señalan la posibilidad de que la industria haya reducido prestaciones para compensar el incremento de costes.
Supuestamente, la aerolínea y las cadenas hoteleras podrían estar buscando compensar pérdidas operativas mediante un mayor recargo por servicios adicionales.
Hoteles y comidas puede suponer un ahorro notable
Para los viajeros que buscan respuestas, existen estrategias. Presuntamente, la compra en paquetes que incluyan vuelos, #hoteles y comidas puede suponer un ahorro notable, especialmente si se eligen proveedores que ofrezcan ciertas inclusiones sin costo adicional.
La experiencia demuestra que ciertas aerolíneas todavía incluyen equipaje facturado en tarifas de clase económica, y algunas cadenas hoteleras, como ciertas marcas de bajo y medio segmento, mantienen precios competitivos cuando se adquiere un paquete completo.
En cualquier caso, la comparación entre opciones y la flexibilidad de fechas pueden marcar la diferencia.
Análisis histórico y contexto adicional. A modo de contexto, los costos de los #viajes han mostrado una tendencia al alza desde la última gran crisis económica: la #inflación global, la subida de salarios y la mayor demanda pospandemia han creado un escenario en el que las tarifas de transporte y la hostelería se adaptan, a veces con ritmos diferentes, a las condiciones macroeconómicas.
En los años previos a 2020, la oferta de hoteles solía incluir más servicios de cortesía y, en general, la rotación de adquisiciones y el precio de los insumos turísticos fue más estable.
A lo largo de la década siguiente, la demanda cambió y la industria respondió con estructuras de tarifas más dinámicas, tarifas por servicios y una mayor segmentación de mercados.
¿Qué hacer para viajar sin romper el presupuesto? Expertos recomiendan planificar con antelación, buscar ofertas de temporada baja, comparar combinaciones de vuelos y hoteles, y evaluar destinos que ofrezcan equilibrio entre costo y experiencia.
Comprar con antelación, ser flexible con fechas y destinos, y priorizar paquetes que incluyan beneficios pueden ayudar. También conviene evaluar la relación entre el precio y la calidad percibida, ya que un ahorro inmediato puede verse compensado por cargos ocultos en el camino.
En definitiva, viajar no es imposible para quienes planifican con rigor; sin embargo, la realidad es que el costo total de una experiencia que antes se consideraba asequible se ha elevado.
Las decisiones más inteligentes pasan por entender las estructuras de precios, anticiparse a las tarifas y optar por opciones que, a medio plazo, permitan disfrutar sin comprometer el presupuesto familiar.
