Análisis sobre la influencia de las políticas de emisiones en Estados Unidos, con foco en Tesla y los créditos regulatorios que han impactado el tablero del automovilismo.
El anuncio de la Casa Blanca señala que se busca reducir costos para las familias y dinamizar la industria automotriz, argumentando que las reglas actuales imponen costos y limitaciones excesivas a la producción.
Las normas vigentes, basadas en las metas de eficiencia aprobadas durante la era de Obama, exigían un promedio superior a 50 millas por galón a nivel de flota para los autos nuevos.
Eso ha sido un eje de conflicto entre defensores de un sector automotriz más asequible y críticos que advierten sobre impactos para la calidad del aire y el clima.
Entre quienes interpretan el cambio como un golpe a las políticas de descarbonización, #Tesla ha emergido como la referencia en eficiencia gracias, en parte, a créditos regulatorios por la venta de vehículos eléctricos.
Estos créditos permiten a la compañía generar ingresos vendibles para otros fabricantes que necesitan elevar su puntaje de consumo para cumplir con las metas establecidas.
Según informes de USA TODAY Cars y análisis de EPA, Tesla encabeza la lista de las marcas con mayor promedio de economía de combustible, impulsando su posición en un mercado que se está volviendo cada vez más eléctrico.
Tesla reportó haber recibido unos 401 millones de dólares en créditos regulatorios
En el cuarto trimestre de 2025, Tesla reportó haber recibido unos 401 millones de dólares en créditos regulatorios. Convertidos a euros, ese flujo ascendería a aproximadamente 369 millones de euros, cifra que, según analistas, ha contribuido a la liquidez de la compañía mientras el resto de la industria negocia créditos y busca cumplir con las normas vigentes.
Este contexto no es recién nacido: desde la crisis petrolera de los años setenta, las políticas de eficiencia han sido objeto de reformas constantes.
La llamada endangerment finding de 2009, que vinculó las #emisiones de gases de efecto invernadero con riesgos para la salud pública, dio sustento legal para una batería de normas que buscaban recortar las emisiones de vehículos.
Con la llegada de la electrificación, el sistema de créditos se convirtió en un mecanismo clave para acelerar la adopción de coches menos contaminantes, especialmente entre marcas que no cuentan con una oferta amplia de eléctricos.
Los analistas señalan que la decisión de revertir ciertas reglas podría traer costos a la calidad del aire y al clima a largo plazo, aunque argumentan que, en el corto plazo, los consumidores podrían ver precios más bajos y mayor variedad de opciones.
El debate en torno a estas medidas refleja una tensión entre la necesidad de descarbonizar el transporte y la premisa de generar una flota más barata y accesible.
En cualquier caso, el #mercado automotriz vive un periodo de grandes cambios cíclicos, impulsados por avances tecnológicos y por decisiones regulatorias que siguen dando forma a la carrera por la movilidad eléctrica.
