Las estafas en Facebook se disparan en 2025: 794 millones perdidos y Meta, en el centro de la polémica

La FTC cifra en 2.1 mil millones las pérdidas por fraudes originados en redes sociales en 2025, con Facebook a la cabeza. Una asociación de consumidores acusa a Meta de no proteger a sus usuarios y presenta una demanda colectiva.

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En Estados Unidos, Las cifras que maneja la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) no dejan lugar a dudas: las estafas que empiezan en #Facebook alcanzaron los 794 millones de dólares en 2025.

Y eso no es todo, porque, en total, las pérdidas por fraudes iniciados en redes sociales llegaron a 2.1 mil millones de dólares ese año. Es decir, un volumen de engaños que afecta a millones de personas y que revela un problema serio de seguridad en las plataformas que muchos españoles conocen como simples herramientas de entretenimiento o comunicación, pero que, en la práctica, se han convertido en un canal de fraude para estafadores.

Entre las plataformas, Facebook lidera el listado de pérdidas en 2025. WhatsApp aparece en segunda posición con 425 millones y Instagram con 234 millones. Aunque cada cifra es grande por separado, lo realmente preocupante es el crecimiento sostenido de este tipo de fraudes: las personas pierden dinero por ofertas que parecen irresistibles, como relojes de lujo, coches usados o inversiones que prometen rendimientos rápidos.

En la suma, la responsabilidad no está repartida de forma uniforme, pero sí se ha detectado que las redes sociales son el punto de inicio de muchos timos que luego se materializan en compras o transferencias de dinero.

La situación ha llegado a oídos de las autoridades y también a los tribunales. A finales de abril, la Consumer Federation of America presentó en el distrito de Columbia una demanda colectiva contra #Meta Platforms, la empresa matriz de Facebook, con el argumento de que la compañía no protege lo suficiente a los usuarios de anuncios engañosos.

Según esta organización, Meta gana dinero con anuncios y, al mismo tiempo, permite que anuncios de alto riesgo se mantengan en la red, lo que facilita que los estafadores ataquen a personas vulnerables o menos precavidas.

En respuesta a estas acusaciones y a la preocupación pública, Meta ha insistido en que está tomando medidas para frenar el fraude. En su comunicado de marzo, la empresa anunció nuevas herramientas para Facebook, Messenger y WhatsApp, y presentó un balance de 2025 en el que dice haber eliminado más de 159 millones de anuncios que violaban sus políticas y, además, haber eliminado 10.9 millones de cuentas asociadas a “centros de estafas” o redes de fraude. También habló de una operación internacional conjunta con autoridades policiales que permitió desactivar redes de estafadores y detener a varias personas.

Meta afirmó haber destruido más de 150

En concreto, Meta afirmó haber destruido más de 150.000 cuentas vinculadas a estas redes y haber colaborado en 21 arrestos.

A nivel práctico, ¿qué podemos aprender de todo esto? En primer lugar, que las ofertas demasiado buenas para ser ciertas suelen ocultar un engaño, y que la publicidad en redes no está libre de riesgos si no se es escéptico.

En segundo, que el usuario debe exigir más verificación: confirmar la identidad del vendedor, comprobar reseñas y buscar información independiente antes de hacer clic en enlaces o entregar dinero.

En tercer lugar, la seguridad tecnológica debe reforzarse: activar la verificación en dos pasos, usar contraseñas robustas y no reutilizar la misma en varias plataformas.

Históricamente, la expansión del comercio electrónico y la publicidad digital ha traído beneficios como comodidad y precios competitivos, pero también ha creado un terreno fértil para quienes buscan engañar.

Las plataformas tienen una responsabilidad clara: proteger a los usuarios sin sofocar la libertad de negocio. Los reguladores, por su parte, piden transparencia y mayor responsabilidad en la moderación de anuncios, algo que afecta tanto a la seguridad de los #consumidores como al funcionamiento del mercado digital.

En suma, 2025 deja una advertencia: la espionaje mediante anuncios y mensajes falsos no es una anécdota pasajera, sino un riesgo real que exige acción conjunta.

Los usuarios deben estar alerta y las plataformas, una vez más, demostrar que pueden combinar crecimiento y responsabilidad. La educación digital y las herramientas de seguridad no son gasto, son inversión en confianza para seguir usando las redes con tranquilidad.