El Better Business Bureau advierte sobre un incremento de estafas relacionadas con entregas y ofrece pautas claras para evitar perder datos o dinero. Esta noticia reformulada añade contexto histórico y recomendaciones útiles.
Entre las #estafas más comunes, los delincuentes envían mensajes o correos que se hacen pasar por servicios de entrega como USPS, UPS o FedEx, pidiendo a la víctima que “actualice” datos o confirme información a través de un enlace.
Estos enlaces llevan a sitios falsos que solicitan datos personales o descargan software malicioso. También se han reportado avisos de entrega fallida o supuestos paquetes en almacén que buscan cobrar tasas o sustituir información de pago. presuntamente, estas notas pueden aparecer como notificaciones en la puerta, con un teléfono para “reprogramar” la entrega, y a veces invitan a pagar una supuesta tarifa para liberar el paquete.
Otra táctica recurrente consiste en avisos de “paquete en espera” o “entrega incompleta” que inducen a llamar a un número fraudulento o a hacer clic en un enlace para confirmar la dirección.
En paralelo, no faltan las señales falsas de robo de paquetes: los delincuentes aprovechan la confusión de la entrega para intentar obtener datos personales o acceder a cuentas de compra.
En algunos casos, la víctima llega a recibir una notificación que asegura que el paquete está retenido en un aeropuerto o almacén hasta que se pague una cuota.
Es importante señalar que no toda la estafa ocurre en la web. También hay fraude relacionado con la entrega física: estafadores que observan cuándo llega un envío y luego se llevan el paquete de la entrada o del vestíbulo de un edificio.
En estas situaciones, los compradores pueden verse tentados a aceptar #entregas sin firma o a confiar en remitentes desconocidos.
Cómo evitar convertirse en víctima: nunca hagan clic en enlaces de mensajes sospechosos que digan ser de servicios de mensajería; en su lugar, verifiquen la información directamente en el sitio oficial de la empresa de mensajería usando el navegador o la app oficial, no a través de los enlaces recibidos.
Si el envío es de alto valor, soliciten una firma al momento de la entrega y consideren opciones de entrega que requieren presencia. Eviten dejar paquetes a la vista; si es posible, hagan que la entrega se realice en el lugar de trabajo o en una dirección segura, o utilicen casilleros seguros que requieren código para recoger el paquete.
Presenten una reclamación ante la #BBB o la autoridad local de consumo
Mantengan un registro de los pedidos y compárenlo con las notificaciones oficiales del vendedor; ante cualquier irregularidad, contacten al vendedor primero y, si corresponde, presenten una reclamación ante la BBB o la autoridad local de consumo.
Para ampliar la protección, revisen las políticas de devolución y aseguren el envío con seguro cuando el artículo sea valioso o frágil.
Históricamente, estas estafas han evolucionado junto al crecimiento del comercio electrónico. Durante años, los estafadores han migrado de correos electrónicos a mensajes de texto y a notificaciones en redes sociales, aprovechando momentos de mayor actividad de compra, como temporadas de rebajas o eventos especiales.
Aunque las tácticas cambian, el objetivo permanece: obtener datos personales, credenciales de pagos o acceso a cuentas de compra. supuestamente, la educación del consumidor y la verificación de fuentes siguen siendo las herramientas más efectivas para reducir el impacto de estos engaños.
En resumen, la combinación de mensajes engañosos, avisos fraudulentos y robos físicos de paquetes exige precaución constante. Si algo parece poco claro o demasiado urgente, es mejor desconfiar, verificar y, en caso de duda, comunicarse directamente con la empresa de mensajería o el vendedor.
