Relato sobre la búsqueda de atención sanitaria más barata fuera de EE. UU., con el caso de una paciente que considera mudarse para reducir costos y el contexto económico que impulsa estas decisiones.
Supuestamente, Hilary Hodge sufre de asma alérgica severa, y un reporte de Kathleen Wong detalla su caso. En 2012, la terapia biológica le ofrecía esperanza, pero el coste en EE. UU. era, supuestamente, de 36.000 dólares al año.
Más adelante, la familia decidió mudarse a Algiers, Francia, con la intención de reducir gastos, según lo reportado.
Del otro lado del Atlántico, presuntamente la misma medicación era 12 veces más barata. Eso colocaría el gasto en unos 3.000 dólares anuales, es decir, aproximadamente 2.760 euros al tipo de cambio actual.
Este caso se enmarca en un contexto más amplio. Un informe citado por USA Today, basado en datos de la Reserva Federal de Nueva York, sugiere que los consumidores estadounidenses cubren casi la totalidad de ciertos aranceles, lo que alimenta debates sobre costos de vida y movilidad sanitaria.
Una mirada adicional al panorama señala que, así como las tarifas políticas pueden afectar a las familias, también lo hace la economía doméstica: una encuesta reciente de AARP indica que las votantes mayores muestran inquietud por la economía, lo que podría influir en decisiones sobre gastos médicos y viajes para tratamientos.
El fenómeno del #turismo sanitario —viajar para recibir atención médica a menor costo— no es nuevo
El fenómeno del turismo sanitario —viajar para recibir atención médica a menor costo— no es nuevo, pero sí se ha expandido con la globalización de precios de fármacos biológicos y la variabilidad entre sistemas de salud.
En #Europa y otras regiones, aunque no siempre hay una solución única, algunos pacientes encuentran opciones más asequibles para tratamientos complejos, lo que empuja a más personas a considerar mudanzas breves o permanentes.
A nivel histórico, el precio de los tratamientos biológicos ha sido objeto de debate durante la última década. En Estados Unidos, el gasto en medicamentos de biotecnología ha mostrado una trayectoria ascendente, mientras que en varias economías de la Unión Europea, los costos tienden a estar más regulados por referencia a precios nacionales y acuerdos de farmacia.
Esta diferencia explica, en parte, por qué la movilidad sanitaria ha ganado tracción entre familias con ingresos limitados.
En resumen, la historia de Hodge ilustra una tendencia más amplia: cuando los costos de #salud se disparan en una economía avanzada, surgen rutas alternativas que cambian hábitos y resets presupuestarios de hogares enteros.
