Cracker Barrel, la emblemática cadena de restaurantes, ha decidido regresar a su antiguo logo tras una fuerte reacción negativa por parte de los clientes y expertos en branding, en un movimiento que ha generado debate sobre la identidad de marca en el sector restaurantero.

Imagen relacionada de la polemica decision de cracker barrel genera revuelo

Sin embargo, la respuesta del público fue mucho más negativa de lo que la cadena había anticipado. La nueva imagen, que supuestamente mantenía la paleta de colores dorado y marrón característicos, eliminaba elementos icónicos, como la figura de un hombre sentado junto a un barril de madera, que muchos consideraban un símbolo de la identidad tradicional de la marca.

Este cambio radical en la imagen corporativa fue rápidamente criticado en redes sociales y medios especializados en branding, donde expertos y antiguos ejecutivos de la compañía calificaron la nueva propuesta como «desangelada» y «pobre».

Supuestamente, uno de los exejecutivos de Cracker Barrel, que participó en la fundación de la cadena en 1969, declaró en una entrevista que la nueva versión del logo era «simplemente patética», y que no representaba en absoluto la historia y los valores que la #marca ha defendido durante más de medio siglo.

El impacto de la controversia fue tal que incluso el expresidente Donald Trump se pronunció al respecto, criticando la decisión y sugiriendo que la cadena estaba perdiendo su esencia.

Además, las acciones de la empresa en la bolsa de valores cayeron en picada, aproximadamente 8,5 euros (que equivaldrían a unos 9,3 dólares) en un solo día, reflejando la desconfianza de los inversionistas.

Supuestamente, en una semana, la compañía decidió dar marcha atrás y anunció que abandonaría el nuevo logo para volver a la versión clásica, conocida como «Old Timer».

En un comunicado oficial, #Cracker Barrel afirmó que la decisión se tomó tras escuchar las críticas y que la antigua imagen seguirá siendo la cara visible de la marca.

Ya que muchas marcas han enfrentado reacciones similares ante intentos de modernización

Este episodio no es aislado en la historia del marketing, ya que muchas marcas han enfrentado reacciones similares ante intentos de modernización. La historia de Cracker Barrel, que comenzó en 1969 en un pequeño pueblo de Tennessee, siempre ha estado ligada a su imagen de tradición y autenticidad rural.

La fundación fue inspirada por el deseo del fundador, Dan Evins, de crear un lugar que brindara comodidad y esa sensación de hogar lejos de casa, con elementos como jarras grandes de dulces, mermeladas caseras y estufas de leña.

Supuestamente, la cadena creció rápidamente en los años 70 y 80, convirtiéndose en un símbolo de la cultura estadounidense tradicional, con más de 600 locales en todo el país.

La decisión de cambiar su logo en 2025 parecía ser un intento de adaptarse a las tendencias de modernidad y competencia en el sector restaurantero, donde las cadenas buscan diferenciarse mediante la innovación en su imagen.

No obstante, la reacción negativa muestra que en temas de marca, la historia y la percepción del cliente son fundamentales. La lección parece clara: mantener la esencia puede ser más valioso que seguir modas pasajeras. La recuperación del logo clásico reafirma el valor de la identidad tradicional y la importancia de escuchar a los consumidores en la era digital, donde las opiniones se difunden rápidamente y pueden influir en decisiones estratégicas importantes.

En conclusión, el caso de Cracker Barrel ejemplifica cómo una estrategia de cambio de marca puede tener efectos contraproducentes si no se gestiona con sensibilidad hacia la historia y la percepción del público.