Los futuros de Estados Unidos bajan por una tregua en el Medio Oriente que parece inestable y a la espera del dato de inflación PCE de febrero. También se vigilan los precios del petróleo y el comportamiento de la economía para entender qué podría hacer la Fed.
En Estados Unidos, Los futuros de las principales bolsas de Estados Unidos caían ligeramente este jueves, tras una sesión anterior en la que las mejoras parecían de corto plazo, y todo por dos frentes que no se pueden ignorar: la fragilidad de la tregua en #Medio Oriente y la atención que acapara la inflación, especialmente la que se ve a través del gasto de consumo personal (PCE).
En la apertura de la jornada, los índices que sirven de barómetro para la economía estadounidense mostraban movimientos a la baja: el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq venían con pérdidas modestas en la preapertura, moviéndose en un rango que se siente más de precaución que de optimismo.
La razón de fondo es simple y a la vez compleja: el mercado quiere entender si la calma en el Medio Oriente va a sostenerse o si va a haber nuevos choques en la región.
Aunque hubo noticias que aliviaron a algunos inversores, la sensación es que la tregua es frágil y depende de muchos movimientos en un tablero geopolitico muy sensible.
Eso se traduce en una demanda contenida de activos de riesgo y en una atención especial a las señales de estabilidad en los flujos de #petróleo hacia los #mercados globales.
Otro eje de atención es la inflación, con el dato de PCE para febrero como pieza central. Los analistas esperan que esta medida, que la Reserva Federal utiliza como su referencia para la #inflación subyacente, se mantenga en un rango que no obligue a cambios bruscos en la política de tasas, pero cualquier sorpresa podría mover rápidamente las expectativas de un ajuste.
En concreto, las proyecciones de Reuters apuntan a que el índice PCE anual podría situarse alrededor de 2,8%, cifra que mantiene a la Fed vigilante ante la posibilidad de que la inflación persista con fuerza.
A eso se suma la lectura de que el mercado no está descartando por completo la posibilidad de recortes en las tasas este año, pero la probabilidad se ha moderado.
Las estimaciones de mercado sugieren que, antes de la crisis, se esperaba dos recortes de tasas en 2026; ahora la probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos para finales de ese año ronda una ficha en el tablero, alrededor del 30%, con muchos analistas creyendo que la trayectoria de la inflación decidirá el tamaño y la velocidad de esos movimientos.
En este contexto, el resultado de datos como el PCE y los precios al consumidor de marzo pueden cambiar rápidamente el tono de las expectativas.
El crudo mostró movimientos mixtos impulsados por la tensión en la región y por la incertidumbre sobre si el tráfico de petróleo volverá a fluir con normalidad por Hormuz
En el frente de energía, el crudo mostró movimientos mixtos impulsados por la tensión en la región y por la incertidumbre sobre si el tráfico de petróleo volverá a fluir con normalidad por Hormuz.
Aunque algunos impulsos de la tregua han servido para contener los precios, lo cierto es que el barril no ha recuperado de forma contundente los niveles previos al conflicto y se mantiene alrededor de la zona, sin llegar a romperse por encima de 100 dólares.
Este contexto presume que cualquier noticia sobre interrupciones en el suministro o sobre la reanudación de las rutas de exportación puede mover de inmediato la cotización con ramificaciones para la gasolina y los precios de otros productos.
Entre las compañías destacadas, Applied Digital registró una caída notable en la preapertura, con pérdidas mayores que las observadas un año atrás, en un signo de que incluso sectores de tecnología y centros de datos pueden enfrentar baches ante un entorno de inflación persistente y de previsiones mixtas para la demanda.
En conjunto, el ánimo en los mercados sigue siendo de cautela. Una tregua en el Medio Oriente, por frágil que sea, aporta algo de aire, pero la combinación de geopolítica y precios de la energía puede volver a mover rápidamente a los activos de riesgo.
Por ello, los inversores mantienen la mirada en tres pilares: la trayectoria de la inflación (con el PCE como guía principal), el comportamiento del petróleo y la dirección de la política monetaria de la Fed.
Historias pasadas muestran que estas dinámicas pueden generar oscilaciones grandes en cuestión de días, incluso cuando parece haber una salida a la tormenta.
Contexto histórico: desde la pandemia y las crisis energéticas, la relación entre inflación, tasas y precios de la energía ha sido una de las columnas vertebrales de las decisiones de política económica.
El mercado ha aprendido a moverse con prudencia ante cada noticia de Medio Oriente y ante cada giro en las perspectivas de la inflación y del crecimiento.
Aunque la economía de Estados Unidos ha mostrado resiliencia en los últimos años, los analistas advierten que cualquier nuevo shock geopolítico o sorprendente en los precios del petróleo puede alterar el curso de la recuperación y de las expectativas de los bancos y de los hogares.
En ese marco, el dato del PCE y las noticias sobre la estabilidad de la región serán leídos como la clave para entender si el camino hacia una política monetaria más estable está más cerca o si, por el contrario, habrá que prepararse para un entorno de mayor volatilidad.
