Acciones superaron expectativas en 2025 y la pregunta es si la fiesta continuará en 2026

Análisis en español sobre el desempeño de las bolsas en 2025 y las proyecciones para 2026, con contexto histórico y notas de incertidumbre.

El índice S&P 500 culminó #2025 en torno a los 6.845,5 puntos, registrando una ganancia de más de un 16% respecto a 2024. A mitad de año muchos analistas proyectaban un año de ganancias modestas, y varios pronósticos apuntaban a rangos de avance más bien moderados. En la práctica, el desempeño superó esas proyecciones y dejó una lectura clara para los inversores: el mercado siguió sorprendiendo a la baja en la volatilidad prevista.

Antes de cerrar el año, firmas de inversión publicaron estimaciones para #2026 que, en conjunto, muestran un sesgo optimista pero con matices. Según un repaso de pronósticos, LPL Financial estimaba un rango de alzas de alrededor del 7% al 8% para 2025, pero las configuraciones de 2026 varían.

Algunas casas de análisis situaban el S&P 500 en una trayectoria que podría acercarse o incluso superar los 7.400 puntos para fin de 2026, mientras otras señalaban objetivos ligeramente superiores a esa cifra. En cualquier caso, la lectura dominante indica que los analistas esperan una continuidad de avances, pero con menos consistencia que en los momentos de mayor euforia.

Entre los factores que suelen influir en estas lecturas, la llamada 'Liberación' económica —un giro de políticas comerciales que generó temperamento en los mercados— marcó un punto de inflexión a mitad de año.

Supuestamente, las medidas arancelarias anunciadas por algunas autoridades provocaron movimientos iniciales de venta, seguidos por una recuperación cuando se moderaron las tensiones y se observó una respuesta más resiliente de la #economía real.

En ese tramo, la volatilidad coexistió con un ánimo de recuperación que dejó a muchos inversores con la impresión de que el mercado había descontado el peor escenario.

Otro tema que acaparó la atención fue la llamada burbuja de la inteligencia artificial. Supuestamente, el impulso de empresas tecnológicas y las expectativas sobre #IA empujaron precios a niveles altos, y las ratios de valoración registraron niveles históricamente elevados.

En este punto, algunos analistas señalan que los valoraciones podrían considerarse elevadas, aunque otros destacan que la dinámica de beneficios empresariales estuvo por encima de las expectativas.

En una encuesta reciente, el 93% de los inversores con posiciones en acciones de IA indicaron que planean mantener o ampliar esas #inversiones durante el próximo año, lo que alimenta la narrativa de un mercado que sigue apostando por el crecimiento tecnológico.

Mirando hacia 2026

Mirando hacia 2026, algunas firmas sostienen que el escenario podría seguir favorable para las acciones, pero con condiciones que requieren cautela.

LPL Financial y Comerica Wealth estiman que el S&P 500 podría terminar 2026 en volúmenes cercanos a los 7.400 puntos, mientras Wells Fargo Investment Institute baraja un rango similar hacia las 7.500 unidades. A la lista de posibles obstáculos se añade la incertidumbre política y el riesgo de volatilidad asociada a eventos electorales de mitad de mandato, que históricamente han introducido periodos de turbulencia en los mercados.

En este sentido, los analistas insisten en la necesidad de una gestión de riesgos más defensiva y de una lectura más prudente de las señales macroeconómicas.

Desde la perspectiva histórica, algunos analistas señalan que el comportamiento de las bolsas no siempre guarda una relación lineal con el de otros activos.

Supuestamente, las acciones han mostrado resiliencia a pesar de batallas inflacionarias y cambios en las políticas públicas. En un marco temporal amplio, se ha señalado que las acciones han podido superar a otros activos en periodos prolongados —según ciertas lecturas históricas citadas por analistas— aunque no sin paradas y correcciones.

Este tipo de revisión puede servir a los inversores para entender que el camino no siempre es recto y que la paciencia y la diversificación siguen siendo herramientas clave.

Para los inversores minoristas, la recomendación continua parte de la idea de mirar más allá de la ganancia de corto plazo. Señales como el crecimiento de los beneficios corporativos, la calidad de la gestión, la capacidad de las empresas para sostener márgenes y la evolución de la #inflación serán claves para calibrar la exposición a renta variable en 2026.

En este contexto, algunas lecturas invitan a combinar una asignación razonablemente participativa a acciones con un refuerzo de la diversificación entre sectores defensivos y cíclicos, además de considerar instrumentos que reduzcan la exposición a la volatilidad en momentos de cambios políticos o globales.

Por último, es relevante recordar que, pese a las lecturas optimistas, existen riesgos que podrían frenar el impulso. Supuestamente, una combinación de tensiones geopolíticas, cambios en las expectativas de crecimiento y posibles brotes de volatilidad podrían reducir la probabilidad de avances sostenidos en el corto plazo.

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