Análisis práctico sobre cómo las grandes empresas ajustan su tono y mensajes para Millennials y Gen Z, con ejemplos reales como Petco, Zaxby's y otros, y qué significan estas diferencias para el público.
En Estados Unidos, Una tendencia que ya está muy presente es la idea de adaptar la voz de las marcas según la generación a la que hablan. No se trata solo de vender un producto, sino de hacerlo con un tono que parezca natural para cada grupo. En la práctica, eso significa mensajes más largos y detallados para Millennials y mensajes cortos, directos y cargados de emojis para la Gen Z. Es una especie de experimento social que las empresas aprovechan para entender mejor qué funciona en redes y qué no.\n\nUn ejemplo claro llega desde Petco. La cadena publicó dos versiones de la misma campaña: una supuestamente creada por un “Millennial PR Team” y otra por un equipo “Gen Z social”.
La versión millennial es extensa, con un texto cuidado: habla de cuidar a las mascotas, de nutrición confiable y de cuidado respaldado por expertos. Se dirige a dueños de mascotas que buscan lo mejor para sus animalitos y usa un tono que se siente como una recomendación seria. En contraste, la versión Gen Z es corta, directa y llena de emojis, como si fuera un chat entre amigos. Este contraste ha sido interpretado por analistas como un intento de ver cuál estilo genera más engagement entre los distintos públicos.\n\nOtra marca que se sumó a la tendencia fue Zaxby’s con su promoción de Cinco de Mayo. En este caso, la versión “millennial” describe la oferta con detalle: qué incluye, desde cuándo está disponible y el contexto de la marca. La versión “Gen Z” recurre a un juego de palabras y a un estilo más desenfadado, con un toque de humor y un formato que parece sacado de un mensaje rápido entre amigos.
La intención, según la empresa, era destacar la oferta de forma nativa en Instagram y Facebook, donde la brevedad y la facilidad de compartir pesan mucho.\n\nAMC Theatres y Keurig Dr Pepper también participaron en la movida, usando una avalancha de emojis y textos cortos para atraer al público joven. En la gala de mensajes, Keurig Dr Pepper presentó, por ejemplo, una frase breve para un producto nuevo, acompañada de una imagen con personalidad y un guiño a la forma en que los jóvenes se comunican en redes.
En estas piezas, las palabras van acompañadas de signos, símbolos y un ritmo que parece más cercano a un chat que a un anuncio tradicional.\n\nQué dicen los expertos. Algunos especialistas señalan que la clave está en que la gente no quiere lenguaje superficialmente “perfecto” de una marca, sino algo que se sienta real y humano.
Hallie Santos, de una agencia de marketing, comenta que el contraste entre una copiada de marca pulida y una versión más “lenguaje de internet” puede hacer que el mensaje se vea más auténtico y cercano.
También en el mundo del marketing
Por otro lado, Jon-Stephen Stansel, también en el mundo del marketing, advierte que a veces estas diferencias pueden caer en estereotipos si se explotan sin criterio.
Hay quien cree que es una jugada útil para destacar, y quien la ve como una moda que podría perder fuerza con el tiempo.\n\nHistoria y contexto. Este enfoque no es nuevo; en los años 90 ya se intentaba segmentar a los consumidores por grupos grandes. Pero la llegada de internet, las redes sociales y los teléfonos móviles aceleró la personalización. Hoy en día, las campañas se mueven entre lo informativo y lo entretenido, y las marcas juegan a convertir cada mensaje en una conversación. La autenticidad no es solo una moda; para muchos consumidores es una condición para seguir prestando atención. Una voz que parece “real” y no fabricada es lo que muchas veces marca la diferencia entre una campaña ignorada y una que se comparte.\n\nPara el lector de hoy, la lectura es clara: las marcas ajustan su forma de hablar para cada generación porque, a fin de cuentas, cada grupo consume de forma distinta y en momentos diferentes.
La Gen Z privilegia la rapidez, la claridad y el humor; los Millennials, por su parte, pueden valorar la información detallada, la confianza de la marca y la consistencia en el mensaje.
El negocio de la publicidad está en saber equilibrar ambas cosas sin perder coherencia. Si una empresa se equivoca y se vuelve demasiado “vieja” en su tono, puede perder a la audiencia joven; si se vuelven excesivamente juveniles, podría perder credibilidad entre quienes ya son mayores y toman decisiones de compra más responsables.
La clave está en el tono adecuado, la intención real y la capacidad de adaptarse sin renunciar a la identidad de la marca. En resumen, no se trata de “quién tiene razón” entre Millennials y Gen Z, sino de qué mensaje funciona mejor para cada público en el contexto actual.
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