La reducción de personal en el IRS genera preocupación entre los contribuyentes sobre futuras auditorías y pérdida de ingresos fiscales.

Recientemente, la administración Trump ha decidido implementar recortes significativos en la plantilla del Servicio de Impuestos Internos (IRS), lo que ha suscitado una gran preocupación entre los contribuyentes.
Un estudio de la Universidad de Yale revela que la reducción de personal podría costar a la nación miles de millones de euros en ingresos fiscales perdidos.
En un intento por ahorrar dinero, se estima que el gobierno federal eliminará hasta 18,200 puestos en el IRS para mediados de mayo, lo que podría resultar en un ahorro de costos de aproximadamente 1.4 mil millones de euros para el año 2026. Sin embargo, esta medida también implicará que el IRS deje de recaudar alrededor de 8.3 mil millones de euros en ingresos fiscales en el próximo año, lo que se traduce en una pérdida neta de aproximadamente 6.8 mil millones de euros.
La reducción del personal tiene un impacto directo en la capacidad del IRS para llevar a cabo auditorías y cumplir con su función de recaudar impuestos.
Se estima que, si la plantilla se mantiene reducida durante la próxima década, la cifra de impuestos no recaudados podría alcanzar los 159 mil millones de euros.
Esto es especialmente preocupante dado que el IRS enfrenta un 'gap fiscal', que es la diferencia entre la cantidad de impuestos que se deben y los que se recaudan efectivamente.
Según las proyecciones de Yale, este gap podría alcanzar los 769 mil millones de euros en 2026.
Los expertos advierten que una menor cantidad de auditores puede llevar a un aumento en la evasión fiscal, especialmente entre los contribuyentes más adinerados.
De hecho, el 1% de los contribuyentes más ricos es responsable del 28% de los impuestos no pagados. En este contexto, la eliminación de auditorías podría incentivarlos a evadir aún más sus responsabilidades fiscales.
Históricamente, el IRS ha sido una herramienta crucial para la recaudación de ingresos del gobierno, y los recortes en su personal son vistos por muchos como una estrategia para favorecer a los ricos.
Los opositores argumentan que la falta de auditorías podría beneficiar a los evasores de impuestos, permitiéndoles eludir sus obligaciones sin temor a repercusiones.
Por otro lado, la administración Biden había propuesto un incremento de 80 mil millones de euros en el presupuesto del IRS, destinado a mejorar la recaudación y enfocarse en los contribuyentes de altos ingresos.
Sin embargo, estos esfuerzos se ven obstaculizados por los recortes actuales.
La reducción de personal en el IRS no solo afecta la recaudación de impuestos, sino que también puede tener un efecto dominó en la economía en general.
Cuando los auditores y el personal que verifica el cumplimiento se ven amenazados, la confianza del público en el sistema fiscal puede erosionarse. A medida que la noticia de menos auditorías se difunde, los contribuyentes podrían sentirse más inclinados a minimizar sus obligaciones fiscales, exacerbando aún más el problema del gap fiscal.
En resumen, los recortes en el IRS plantean un dilema significativo para el futuro de la recaudación fiscal en Estados Unidos. La pregunta que queda es si la reducción del personal realmente logrará los ahorros prometidos o si, en última instancia, costará más a la nación en términos de ingresos perdidos.
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